Dragon's Legacy (Reinos Olvidados) - Cuentos de los Valles (3/12)

 Mientras, en el Valle de la Sombra, el mercenario Hilan Grove comenzaba a cuestionar la aptitud como Lord del Valle de Mourngrym Amcathra debido a la incapacidad de las milicias de La Torre para acabar con los bandidos que circundaban la zona, Jesper y Zenit continuaban viajando por los túneles subterráneos en busca de los drow. No habían encontrado el cadáver de Cinthork entre aquellos con los que se toparan en la entrada de los túneles, así que albergaban esperanzas de que continuase con vida. La sacerdotisa Britha y el semielfo Álakir les acompañaban en ese periplo.

Al mismo tiempo, Cinthork se encomendaba a Tyr para la revuelta que estaba preparando para escapar de aquella fortaleza subterránea con el mayor número de enanos posible. El minotauro había preparado sus tretas: enormes hogueras para cegar a los drow y polvo de carbón para echárselo en el rostro a los elfos oscuros. Además, había estudiado bien el lugar a fin de encontrar las posiciones más ventajosas en caso de que el combate recrudeciera. Por último, había logrado que los forjadores escaqueasen dos docenas de espadas con las que hacer frente  a sus captores.

---

Jesper, el sacerdote de Lathander, avanzaba en cabeza por los túneles junto al explorador semielfo Álakir. Mientras el primero buscaba trampas ocultas, el segundo intentaba encontrar el camino correcto.

El sacerdote aprovechó el momento para hablar a Álakir sobre la inconveniencia de su interés romántico por Britha. Para ello apeló a aquellas guerras que los humanos habían llevado a cabo antaño para expulsar a los elfos de sus bosques, así como al desprecio con el que muchos seguían tratando a los elfos en todo Faerún. El explorador no se lo tomó a bien, exhortando al sacerdote a que se metiera en sus asuntos.

La pericia de Jesper no fue de gran ayuda en ese trecho, ya que el suelo se desplomó bajo sus pies, haciéndoles caer en un pequeño pozo.

Poco después, encontraron a un grupo de quaggots en su camino. Afortunadamente, el grupo era lo suficientemente hábil como para solventar esa situación.

---

Las sombras parecieron cernirse sobre el plan de Cinthork cuando descubrió que Simón, el enano que le había velado durante su inconsciencia, había revelado su plan a los drow. El enano sabía que la fortaleza estaba casi totalmente reparada y, confiando en las promesas de sus captores de liberarles al finalizar el trabajo, había desvelado el plan para evitar un baño de sangre.

Sin embargo, como cabría esperar, Nastra Kenmtor dio orden a su hermano Istorlán de que desplegase a los hombres en el patio de armas, donde se encontraban los prisioneros. Cinthork tuvo claro que aquel era el momento, así que alentó a Urin, líder de los enanos, a que iniciasen la revuelta.

Pronto, las hogueras preparadas por los enanos se encendieron en toda la fortaleza, al tiempo que las ballestas de los drow comenzaron a hacer volar los virotes por todas partes. Frinan, el alguacil enano, tendió una espada a Cinthork, mientras que el minotauro se enrollaba un largo pedazo de cadena en el antebrazo izquierdo.

---

El periplo subterráneo de Jesper, Zénit, Britha y Álakir les llevo ante una enorme losa con runas que bloqueaba la entrada. Álakir les indicó que se encontraban en la entrada a la estructura drow que había bajo la Posada del Viejo Cráneo.

Dieron media vuelta mientras Jesper les ayudaba a sortear varias trampas de rocas o de pozo a lo largo de otro largo trecho bajo los túneles. Esta vez, el sacerdote estuvo muy atento, buscando con ahínco cada anomalía en esas cuevas.

Más adelante encontrarían a una pequeña colonia de gusanos gigantes bastante hambrientos, pero el grupo haría una masacre entre las sanguijuelas sin demasiados problemas.

---

La situación pintaba bastante mal: con los drows alertados, el efecto sorpresa era nulo. En aquel momento, un pelotón de drows había cubierto el puente levadizo por el que debían escapar, mientras un segundo pelotón descargaba sus ballestas contra los enanos en el patio de armas. Muchos enanos, la mayoría, se encontraban desarmados y carecían de experiencia en combate, así que se limitaban a intentar ponerse a salvo.

Nastra e Istorlán también estaban en el patio de armas: una descargaba su letal hechicería y el otro atravesaba y mutilaba enanos con su afilada espada. Esta vez, el general drow no portaba su látigo.

Cinthork decidió ir al puente, ya que consideraba prioritario garantizar la escapatoria de los prisioneros. Así, junto a cinco aguerridos enanos, acabó con el pelotón drow que allí se apostaba. Además, se encargó de destrozar el mecanismo del puente para que este no pudiera volver a ser izado.

---

Mientras el grupo formado por Jesper, Zenit, Britha y Álakir se desplazaba por los túneles, Zenit comenzaba a recordad el día en que, luchando en el Valle de la Daga contra una tribu de goblins, había perdido al padre de Cinthork. El mago se había alejado de su amigo Org, que así se llamaba el minotauro, y no pudo protegerle cuando esa turba de goblins se abalanzó sobre él. Desde entonces, había velado por Cinthork como si de un hijo se tratase y ahora le angustiaba pensar que lo habían abandonado mientras seguía con vida y estaría en manos de los drow.

Jesper les guió para evitar unas cuantas trampas de pozo más antes de llegar a un punto donde los túneles descendían de un modo bastante pronunciado. Estaban bajando muchísimo.

---

Mientras Cinthork corría por el patio, se prometió a sí mismo que no moriría: tenía algo que hacer. Entonces su mente regresó al tiempo en que él y Kragor, otro minotauro del Valle de la Daga, eran amigos. Fue un pensamiento fugaz que enseguida fue sucedido por aquellos recuerdos en los que Kragor abrazaba el caos y el mal… en los que juraba lealtad al dios Talos y cruzaba las montañas hacia las Lindes Goblin para combatir al lado de los que siempre habían sido sus enemigos.

No podía morir, tenía que acabar con el monstruo en que se había convertido su antiguo amigo.

Los drow dieron un paso atrás cuando vieron surgir la imponente figura del minotauro de entre el humo y las llamas. Mientras ensartaba a uno de ellos con sus cuernos, la espada que sostenía degollaba a otro. Alguno de ellos, incluso murió estrangulado por la cadena que llevaba a la zurda. Junto a varios enanos que allí luchaban, acabo con los últimos soldados drow y facilitó la huída de más prisioneros.

A unos metros de él, dos batallas se seguían librando: la de Urin y varios enanos contra la hechicera Nastra y, por otro lado, la de Frinan y otros cuantos contra el general Istorlán.

---

Tras un largo periplo por túneles más bien estrechos, el grupo de Jesper, Zenit, Britha y Álakir llegó a una imponente caverna. El silencio casi pesaba y, aun así, sólo Zenit fue capaz de percibir la letal amenaza que sobre ellos se cernía.

Cuatro enormes arañas, de proporciones gigantescas, descendieron del techo para abalanzarse sobre ellos. Aunque el grupo era fuerte, pasó más de un aprieto contra los desproporcionados insectos; aunque finalmente los compañeros pudieron imponerse.

Tras revisar algunos restos que allí había y no encontrar nada de valor, continuaron su camino.

---

La elección para Cinthork había sido fácil: quería acabar con aquel drow que le había derrotado en el bosque y le había hecho esclavo.

Mientras Frinan y cinco de sus hombres luchaban contra Istorlán cerca de una de las fraguas, Cinthork se acercó a las llamas y cogió una palada de brasas que después arrojó al aire. Las brasas cayeron por todas partes, desconcentrando al drow; lo que el minotauro aprovechó para irrumpir en el combate.

Sin embargo, Istorlán Kenmtor era un guerrero extremadamente hábil que costó varias vidas en ese combate Fue necesario que todos se empleasen a fondo para, finalmente, hacerle huir.

Cinthork y Frinan fueron conscientes enseguida de que no eran rivales para la hechicería de Nastra Kenmtor, junto a quien se había resguardado Istorlán. Los prisioneros que pudieron huir ya habían escapado, así que decidieron marcharse también.

Al cruzar sobre el puente levadizo, Cinthork se percató de que Simón y otros cuantos estaban derramando aceite sobre el puente, con intención de destruirlo y que ningún posible perseguidor pudiera usarlo.

Treinta enanos habían muerto para que todos pudieran salir de allí. No se podía hacer mucho más, dadas las circunstancias.

Así, Cinthork y aquellos treinta enanos se introdujeron en los túneles, alejándose de esa fortaleza drow que había sido su prisión.

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Dirigir Rol : Subtramas

Cuando las cosas no están saliendo bien

Los Reinos (T4) - Las Tablas del Destino (12/18)