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Mostrando las entradas etiquetadas como Heroum Antiqua

Los Reinos (T4) - Las Tablas del Destino (18/18)

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Tras salvar la vida milagrosamente cuando su navío volador —el Aethereon— se estrelló contra la isla flotante del Plano Astral donde se encontraba el Templo del Destino, los compañeros descifraron el modo de entrar en el edificio sagrado. Allí, se enfrentaron en un duro combate al Gran Príncipe Telamonte y sus hombres, acabando con los últimos miembros de la raza de los Umbra. Exhaustos por el combate, el grupo se replegó a uno de los edificios de la explanada para descansar y, de ese modo, poder acometer su último desafío, aquel que sin duda les aguardaba tras las enormes puertas que conducían al corazón mismo del Templo del Destino. Cuando despertaron, completamente restablecidos, volvieron a encaminarse al Templo, donde, tras colocarse una vez más sobre los círculos, las enormes puertas se abrieron para ellos. Atravesaron la amplia nave hasta las puertas que daban a las escaleras, donde aún se encontraban tendidos los cadáveres de los Umbra. Según se aproximaban a las puertas, Vanua...

Los Reinos (T4) - Las Tablas del Destino (17/18)

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Los compañeros se habían hecho con el último Glifo del Destino tras acabar con el vampiro Strahd Von Zarovich en el mundo de Barovia, lo que les permitió regresar a Sigil solo para descubrir que el Gran Príncipe Telamonte, de los Umbra, les llevaba la delantera. Tras subir a bordo del Atehereon, el navío astral capitaneado por la halfling Eola, los compañeros habían logrado llegar hasta el islote flotante en el que se encontraba el Templo del Destino para encontrar los restos estrellados de la fortaleza voladora netherese. Por desgracia, el propio Aethereon también había sido succionado por la terrible tormenta mágica que rodeaba el islote y, ahora, se precipitaba descontrolado hacia una letal colisión. Sathelyn aferraba el timón junto a la capitana Eola, tratando de gobernar el barco sin conseguirlo del todo. Cinthork se disponía a correr en su ayuda cuando, de pronto, los cabos de las alas —tanto a babor como a estribor—se soltaron, lo que hizo que el barco se descontrolase aún más. ...

Veneno en la sangre (T4) - El Lamento del Hierro (1/X)

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Tras derrotar a Viccard, el Consejero de la Hoja que había sido corrompido por Yzumath, y a la hechicera Durriele, los compañeros habían conseguido la adhesión de los elfos del Bosque de Mirie a la lucha que el rey Amodius se disponía a llevar a cabo contra Yzumath, el dragón de oscuridad, y sus huestes. Ahora, los compañeros marchaban hacia Trono de Kantirm, en el Espinazo de Hierro, para intentar sumar también la ayuda de los enanos a su causa. Tras seis días de camino en el que apenas se cruzaron con un par de grupos de campesinos que huían del sarpullido negruzco y los no muertos en dirección a Stormcliff, la guerrera bárbara Elatha, el paladín Ingoff, la maga elfa Lyrendë y la exploradora Mira llegaron al Espinazo de Hierro. Las Montañas se alzaban contra el cielo como una mole colosal, con sus cumbres ocultas tras un velo de nubes. Pasaron junto a una antigua aldea, probablemente humana, que yacía en ruinas entre los últimos árboles de la falda, con sus muros cubiertos de musgo ...

Veneno en la sangre (T3) - Viejos enemigos (9/9)

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Los compañeros se hallaban ante las ruinas de la Fortaleza de Mellsmere, donde se había atrincherado el consejero traidor Viccard junto con la hechicera Durriele. Solo un angosto puente levadizo y lo que ocultasen aquellos decrépitos muros separaba a los compañeros de su objetivo: liberar al Bosque de Mirie de la lacra que suponían el propio Viccard, la hechicera y, por consecuencia, el influjo de Yzumath. Lyrendë activó de inmediato su anillo de Guardavento, haciendo que una lilenda se materializase en los parapetos. Aquella especie de elfa alada desnuda, con su parte inferior de serpiente dorada, apareció a la izquierda de uno de los elfos infectados, clavándole una de sus largas espadas curvas en el vientre y usando la otra para decapitarle. Mira disparó su arco, hiriendo a otro de los infectados sobre los muros mientras Elatha ya corría hacia las puertas de la fortaleza atravesando el puente. Los demás elfos en el parapeto hicieron llover flechas sobre el puente, aunque tanto los ...

Veneno en la sangre (T3) - Viejos enemigos (8/9)

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La situación era crítica: después de que los compañeros desenmascarasen a Viccard frente al Consejo de la Hoja, varios partidarios de este lanzaron un brutal ataque sobre el lugar, acabando con las vidas de los consejeros Almithara, Kuovan e Ileokas. Ahora, los compañeros se dirigían al norte, hacia las ruinas de la Fortaleza de Mellsmere, en tierra de fatas, donde esperaban encontrar a Viccard atrincherado con sus infectados. Media docena de soldados de la Guardia del Consejo viajaban junto a los compañeros bajo el mando de un oficial llamado Thalirion. No había transcurrido ni siquiera un día de camino cuando el oficial se aproximó a Lyrendë para expresar a la hechicera sus dudas acerca de la conveniencia de que aquellos extranjeros acompañasen a los elfos en la misión. Lyrendë defendió con firmeza la presencia de Elatha, Mira e Ingoff en el contingente, resaltando los riesgos que había corrido el grupo para proteger al pueblo elfo. Aunque no parecía demasiado convencido, Thalirion...

Los Reinos (T4) - Las Tablas del Destino (16/18)

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Los compañeros se habían internado en el temido Castillo de Ravenloft, un lugar que parecía dispuesto a matarles a toda costa. Tras acabar con una de las esposas de Strahd, la vampiresa Katarina, el grupo se abrió paso entre hordas de no muertos, arañas gigantes e incluso demonios para llegar hasta la entrada de las catacumbas. Ahora, atravesaban la oscuridad bajo el castillo, con paso firme hacia su objetivo: acabar con el mismísimo Conde Strahd Von Zarovich. Con un agua pestilente cubriéndoles hasta las rodillas, los compañeros avanzaban penosamente a través del angosto laberinto de túneles de ladrillo y criptas menores. El hedor a podredumbre era insoportable. Al cabo de un rato, comenzaron a percibir chapoteos provenientes de la oscuridad. Cada vez más chapoteos que, pronto, se escucharon como evidentes pasos que se acercaban por aquellos túneles inundados. Desde todas partes. Multitud de pasos. Los elfos, con sus ojos acostumbrados a la oscuridad, fueron los primeros en verlos: ...