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Veneno en la sangre (T4) - El Lamento del Hierro (8/X)

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Los compañeros habían logrado por fin la ansiada adhesión de los enanos de Trono de Kantirm a la alianza contra Yzumath. Por desgracia, un nuevo e inquietante evento podría volver a dificultarlo todo: los guerreros de Baerrak, el general traidor de los enanos, habían robado del Templo de Ejun los mapas de la tumba de Momdas Hacha de Sangre, el Rey Maldito. Baerrak tramaba algo, y no sería nada bueno. Elatha le preguntó a Thydur por aquel rey Momdas. El sacerdote les contó a todos que Momdas fue un antiguo general enano que se hizo con el trono dando un sangriento golpe contra el rey. Sometió con crueldad a los enanos y aplastó con terrible violencia cualquier indicio de oposición —real o imaginaria— en Trono de Kantirm. En un momento dado, la ambición de Momdas, y quizá también su paranoia, le llevaron a buscar poder e inmortalidad en un pacto con fuerzas oscuras. Así, se entregó a un ritual llamado “El Lamento del Hierro”. Dicho ritual requería que Momdas se quitase la vida para que,...

Miscelánea: La mesa multigeneracional

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Llevo suficientes años en esto como para haber compartido mesa tanto con jugadores que aprendieron el rol fotocopiando manuales como con jugadores que llegaron al rol directamente tras haberlo flipado con un stream de Critical Role . No pretendo, con el artículo de hoy, presentarte una guía definitiva ni un estudio sociológico. Es, simplemente, lo que he vivido y observado por mí mismo, o escuchado a otros DJ . Las generalizaciones son una trampa cómoda : útiles para iniciar una conversación, peligrosas si se toman demasiado en serio. Yo mismo soy un buen ejemplo de por qué: soy Gen X, aprendí el rol en los noventa, y sin embargo me identifico mucho más con la filosofía de juego que suelo ver en jugadores Millennial o incluso Z que con la de muchos de mis contemporáneos. Así que deberías hacerle solo el caso justo a todo lo que viente a continuación. Antes de cubrirme de mierda tirarme a la piscina quiero dejar algo claro: creo que estas tendencias existen y que tienen una base real...

La Rosa de Acero: Hijos de La Madriguera (2/X)

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Había sido una noche larga para Malhadado. Pese a poder disfrutar, una vez más, de aquel cómodo colchón en Los Dejados, había dormido poco. La visión del cadáver abotargado de Recuero no le había dejado descansar. No sabía quién era el responsable del asesinato, pero por su cabeza pasaban tanto la banda de Lobo como el propio Serrín atando cabos. Sea como fuere, la sensación de que él podría ser uno de los siguientes no se le iba de la cabeza. Decidió que sería una buena idea pasarse por el Puerto Dulce, ya que allí hacía la mayor parte de sus negocios el difunto Recuero. Así que se fue allí con su atril de trilero y comenzó a desplegar su arte ante los transeúntes. Algún que otro marinero picó, también algún estibador. Por desgracia, atrajo otro tipo de atención que no le venía nada bien. Una pareja de guardias del bailío se acercó. Uno de ellos le había reconocido en el Barrio de los Sacos. Tras insultarle, e incluso escupirle, le volcaron el atril y le obligaron a marcharse. No era...

La Rosa de Acero: Hijos de La Madriguera (1/X)

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Parecía una mañana como otra cualquiera en el barrio de chozas podridas y callejones inmundos que era La Madriguera. Pero Picoafilado estaba preocupado: Romero, su empleado, no estaba allí para ayudarle con la apertura de la tienda. Y era extraño, porque Romero era un hombre puntual. No había tiempo para pensar. Era el primer día que se hacía cargo de aquella tienda, después de que sus padres se marchasen al campo para disfrutar de un merecido retiro. Picoafilado era un tipo alto y delgado, con una perpetua barba de tres días y una cicatriz en el cuello fruto de un antiguo intento de atraco en la tienda. Poco a poco, los primeros clientes fueron llegando para hacer sus compras matutinas. No es que el género de Picoafilado brillase por su calidad, pero tenía casi de todo; y aquello era más que suficiente en La Madriguera. Una pareja de jóvenes se interesó por un collar de cobre con una piedra lacada en azul. Se lo llevaron por unas pocas monedas. Hacía una hora de la campanada que ma...

Veneno en la sangre (T4) - El Lamento del Hierro (7/X)

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Tras una peligrosa infiltración en Trono de Kantirm, los compañeros lograron asesinar al jefe gigante Almauj, desorganizando al ejército invasor de los gigantes y permitiendo que los enanos recuperaran su hogar. Aclamados como salvadores, fueron testigos de la coronación de la General Anleen como su nueva reina. Ahora, enfrentaban un desafío más: convencer a la nueva monarca enana de unirse a la guerra contra Yzumath. El día empezó bien para los compañeros, con un potente desayuno a base de torreznos y cerveza tostada, como solo los enanos sabían desayunar. Los compañeros conversaban acerca de la audiencia con la reina Anleen al día siguiente. Thydur era consciente de que la soberana de los enanos no cerraría la alianza con Stormcliff sin el visto bueno de, al menos, tres de sus cuatro consejeros. La situación de Anleen I, recién ascendida al trono de un modo bastante improvisado, no era la mejor para que se permitiese la aparición de alguna facción discordante entre sus generales. Th...