Dirigir Rol: Cómo dirigir campañas de rol largas (cuando tienes una vida adulta)
El pasado fin de semana finalicé la campaña que llevaba cinco años dirigiendo para una de mis mesas. Cinco años de historias, de tensiones, de risas y de momentos memorables . Si he aprendido algo en este tiempo, es que el mayor enemigo no ha sido un dragón ancestral ni un malvado clan drow, sino el calendario . Hemos jugado una vez al mes, en jornadas intensas de ocho horas divididas en dos sesiones. Y os seré sincero: a veces, la vida se interpuso y ese mes se convirtió en dos. Es frustrante. Mantener la tensión narrativa cuando el clímax de un combate se corta por la mitad y no se resuelve hasta treinta días después es, para cualquier director de juego, un auténtico desafío. He sentido esa desconexión , ese miedo a que el hilo se rompa de forma irremediable. Pero la vida adulta es la que es , y jugar de forma «poco ideal» es, en realidad, un triunfo absoluto. A todos nos gustaría que nuestra campaña fuese como la seda, mantener la tensión, que todo funcionase como un mecanismo...