Veneno en la sangre (T4) - El Lamento del Hierro (2/X)
Los compañeros no habían iniciado nada bien su andadura en las montañas del Espinazo de Hierro: tras enfrentarse tanto a tres yetis como a dos gigantes, todos infectados por el sarpullido, Elatha y Mira habían comenzado a mostrar los primeros síntomas de esa terrible dolencia. Por si fuese poco, habían encontrado las puertas de Trono de Kantirm, la ciudad de los enanos, cerradas a cal y canto. La posterior discusión entre Ingoff y el general enano Baldrik se había acabado acalorando tanto, que ahora los compañeros estaban siendo apuntados por una decena de ballesteros enanos. Baldrik les dejó muy claro a los compañeros que las únicas razones por las que se les iba a perdonar la vida después de haberle insultado insinuando que quizá estaba al servicio del mal que amenazaba la ciudad enana, era el hecho de que Ingoff fuese un paladín de Oteyar y que hubiesen ayudado a Gorin a defender el puesto de guardia enano. No obstante, la impertinencia del guerrero sagrado les iba a costar caro. En...