Dragon's Legacy (Reinos Olvidados): Cuentos de los Valles (1/12)

El Salón del Despuntar de la Mañana podía verse a kilómetros de distancia. La tarde moría mientras tres individuos contemplaban como el sol del atardecer se reflejaba sobre el fénix de cristal que era el templo de Lathander en el Valle de la Sombra. La luz se derramaba luego sobre la nieve que cubría el valle, dando lugar a un espectáculo maravilloso.


Estaban aún a medio día de camino y Jesper, un elfo plateado, clérigo de Lathander, casi no podía esperar para contemplar de cerca esa maravilla. Le acompañaban Cinthork, un enorme minotauro que servía como paladín de Tyr y Zenit, el elfo dorado mago. Todos se habían conocido hace unos años en el Valle de la Daga, defendiendo el lugar, unos días de los goblins y otros días de los zhentarim.

Fue entonces cuando zenit escuchó sonidos de combate en la distancia.

Los compañeros corrieron con el mayor sigilo posible hasta el lugar en el que cinco bandidos acababan de dar muerte a un viajero. Ante aquel acto ruin, los amigos reaccionaron atacando a unos criminales que jamás fueron rivales dignos de las armas ni de la magia.

Finalizada la contienda, prosiguieron hasta el Valle de la Sombra, donde llegaron al anochecer.

Aquella noche, se cruzaron con el famoso archimago, Elminster, en las cercanías del Salón del Despuntar de la Mañana, aunque no le reconocieron. Como era tarde y el templo estaba cerrado, decidieron que la mejor opción era alojarse en la Posada del Viejo Cráneo.

En la posada, tuvieron el privilegio de asistir a la interpretación de Tormenta Manodeplata. La barda se encontraba junto a una sacerdotisa de Lathander llamada Britha y un semielfo llamado Álakir. También presenciaron la llegada de un sujeto llamado Hilan Grove, junto a su compañía de aventureros en la que destacaba un sujeto flacucho de aspecto siniestro.

Tras cenar y conversar un rato, los compañeros decidieron ir a dormir.

Al día siguiente visitaron  el Salón del Despuntar de la Mañana, donde encontraron a Britha y Álakir. Cinthork también disfrutó de una visita guiada por la estructura existente bajo el Viejo Cráneo. Zenit, por su parte, haría un intento de aproximarse al molino de Elminster, aunque dicho intento fuera frustrado por la presencia de un elemental de agua surgido del estanque.

Un par de paseos más por el pueblo les dejaron claros que el aumento de las actividades de bandidaje en la zona preocupaba a la población. Se enteraron de que Lord Mourngrym ofrecía una buena recompensa por acabar con el problema, así que se dirigieron a la Torre Retorcida de Ashaba.

En la torre, se entrevistaron brevemente con Thurbald, el capitán de la guardia de la torre. Luego, partieron hacia los bosques en busca de los bandidos.

El primer día de camino, fueron atacados por una manada de lobos hambrientos. Pero los compañeros eran un grupo fuerte, así que dieron cuenta de los cánidos sin demasiados problemas.

La noche del segundo día, sin embargo, les trajo una sorpresa. Un enano moribundo surgió de entre las sombras para desplomarse sin vida ante ellos. El enano tenía grilletes en las muñecas y ropas impropias para la temperatura invernal.

Jasper guió a sus compañeros por el bosque sobre el rastro dejado por el enano.

Ese rastro les levó hacia un grupo de cuatro humanoides de tres metros, con el cuerpo cubierto de pelo y armados con garrotes de madera. Las bestias atacaron, aunque nuevamente los compañeros dieron cuenta de ellos sin demasiados problemas.

Examinando los cadáveres de esas bestias, se dieron cuenta de que también llevaban argollas de metal al cuello.

Era tarde y el grupo necesitaba descansar, así que montaron el campamento en ese mismo lugar. A la mañana siguiente, Jasper volvería  a guiar a sus compañeros sobre el rastro que habían dejado esas bestias peludas.

La noche cayó sobre ellos siguiendo ese rastro, momento en el que fueron emboscados por un grupo de seis drows. Los virotes de las ballestas hirieron a Jasper. El combate exigió bastante de los compañeros, y resultó determinante la magia de Zenit, quien creó enormes muros de fuego que les permitieron descansar de cuando en cuando del hostigamiento de sus enemigos. Finalmente, se deshicieron de los drow.

Cinthork opinaba que esos drows no debían andar solos, así que era buena idea seguir su rastro por el bosque. Una vez más, el clérigo Jasper sería quién guiase el rastreo. Los compañeros deambularon un poco más por el bosque hasta llegar al pie de un risco.

En la pétrea pared había una cueva. Junto a la entrada, se desplegaban un grupo de seis drows y otro más con una armadura distinta, presumiblemente de oficial.

Los compañeros cargaron, arrasando a la soldadesca drow casi como si ni siquiera hubieran estado allí. El oficial, sin embargo, era harina de otro costal.

El drow luchaba con un látigo y una espada larga. El látigo atrapó el brazo de Cinthork, mientras que la espada se le hendía en el vientre. Los intentos de Zenit y Jasper por ayudar a su compañero resultaron inútiles: ese drow era demasiado rápido.

Jasper y Zenit se vieron obligados a huir, dejando atrás el cadáver de su amigo Cinthork, quien murió atravesado una vez más por la espada de su enemigo.

Tras dos días de penoso caminar por el bosque, Jasper y Zenit regresaron al Valle de la Sombra.

Zenit se encontró con Laeo, el ayudante de Elminster. Tras explicarle lo acontecido, logró que el hombre les gestionase una cita para aquella misma tarde con el archimago.

Poco después, se encaminaron a la Torre Retorcida de Ashaba, para poner al tanto al capitán Thurbald de la amenaza drow. Si bien el capitán se mostró ciertamente incrédulo al principio, acabó por creer a los amigos. Gunthor, el armero de la torre,  que también se encontraba junto al capitán, gestionó una audiencia inmediata con Lord Mourngrym.

La audiencia con Mourngrym no fue tan bien como se esperaba, ya que Jasper no pudo evitar exigir de malos modos ayuda a ese humano pusilánime e indeciso. El resultado fue que les expulsaran de la torre.

Por suerte, un soldado de la torre llamado Fafnir, que había estado de guardia en el salón del trono durante la entrevista, decidió unirse a Jasper y Zenit para combatir la amenaza drow.

Aquella tarde, fueron a visitar a Elminster, quien les contó que era la casa Kenmtor de Menzoberranzan la que habían encontrado en el bosque. Era algo sumamente raro, porque esa familia no solía encargarse de cosas tan triviales como pequeñas incursiones a la superficie.

Tras la entrevista con el archimago y un fallido intento posterior de reclutar a la compañía de Hilan Grove, Fafnir y Zenit fueron a la posada del Viejo Cráneo, mientras que Jasper se encaminó al Salón del Despuntar de la mañana para entrevistarse con el sacerdote que lo regentaba.

El sacerdote se mostró muy preocupado por la amenaza drow, así que emplazó a Jasper a solicitar la ayuda de Britha y Álakir, una sacerdotisa de Lathander y un explorador semielfo que aún se hospedaban en el Viejo Cráneo; aunque tenían pensado partir hacia Lejanascolinas.

Así, Jasper fue a la posada y habló con Britha, quien accedió a unirse al grupo junto con su acompañante.


Comentarios

  1. Epilogo:

    El drow observó como ambos elfos huían del combate a través del bosque nevado, escupió con desprecio al suelo y murmuró "si todos los defensores de la superficie son como estos ineptos no habrá impedimentos para nuestros planes..."

    se giró y volvió lentamente a la entrada de la cueva, se paró al lado del cadaver de Cinthork y espetó "Bestia inútil, ni siquiera presentaste un buen combate antes de morir" y le dio una patada, para su sorpresa el minotauro gimió con el golpe y abrió los ojos, a pesar de la perdida de sangre le miro con rabia.

    "Vaya, parece que esa armadura tuya te protegió mejor de lo que pensaba, hizo ademan de desenvainar su espada pero en ese momento aparecieron por la entrada de la cueva más soldados drows, que se quedaron parados observando a su capitán.

    El elfo oscuro titubeo unos momentos, y empezó a gritar ordenes a sus subordinados
    "Recoger los cadáveres de vuestros compañeros, no dejéis pruebas de nuestra presencia en la superficie... y llevaros a este minotauro, una bestia de su fortaleza nos vendrá bien, al menos seguro que podrá suplir a esos 2 enanos que lograron escapar"

    Varias manos aferraron a Cinthork y comenzaron a arrastrarlo al interior de la gruta, lo ultimo que vio el paladín antes de perder la conciencia fue a su fiel martillo de guerra, justicia gélida, que comenzaba a desaparecer bajo la nieve que caía …

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  2. Entonces justicia gélida está a la entrada de la cueva bajo la nieve.... Interesante ��

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