Dirigir Rol: Aventuras basadas en dilemas morales.
Si me llevas leyendo algún tiempo, sabrás que a mi modo de ver, la piedra angular sobre la que articular cualquier buena experiencia de juego en una partida de rol se basa en las decisiones. Estas decisiones pueden ser de muchos tipos: la mera gestión de recursos, el nivel de urgencia o el de importancia...
Todas estas decisiones podrían manejarse sin demasiados problemas con una matriz de Eisenhower, pero hay un tipo de decisiones que no pueden tomarse de este modo, precisamente el tipo de decisiones que nos permitirán explorar más a fondo a nuestros personajes puesto que si, como jugadores, decidimos aceptar el reto, nos veremos obligados a enfrentar cuestiones éticas y tomar decisiones difíciles desde la perspectiva de nuestros personajes.
Hoy voy a hablarte de cómo diseñar aventuras de rol basadas en dilemas morales y de cómo creo que mejorarán la experiencia de juego en tu mesa.
DILEMAS MORALES.
Un dilema moral es una situación en la que los personajes se enfrentan a decisiones difíciles en las que se produce un conflicto entre los valores del personaje y sus deberes y/o intereses. La decisión debería involucrar algún tipo de cuestión ética como la justicia, la lealtad, la compasión o la responsabilidad.
Un dilema moral, que puede abarcar desde algo bastante trivial a una situación de vida o muerte, es importante en nuestra mesa porque dota de profundidad a nuestros personajes, nos ayuda a saber “de qué están hechos”. Tus jugadores van a verse obligados, no solo a considerar las posibles consecuencias de sus acciones, sino a explorar los valores y creencias de sus personajes.
Si tu mesa entra a trapo, los jugadores van a poder sumergirse en la historia de un modo mucho más significativo, haciendo que las personalidades de sus personajes se vuelvan mucho más cruciales para el desarrollo de la trama.
PERSONAJES ADECUADOS, SITUACIONES ADECUADAS
El primer paso para incluir los dilemas morales de un modo óptimo en tus diseños de juego pasa por la inclusión de personajes y situaciones realistas. Cuando digo realistas, me refiero obviamente a realistas desde el punto de vista emocional y en coherencia con el mundo de juego. Es importante, cómo no, considerar las peculiaridades del entorno en el cual se desarrolla el juego y en qué modo este puede influir en las posibles decisiones y personalidades de los personajes.
Durante una de las partidas de Dark Sun en las que participé como jugador, nuestro director nos plantó en la jeta a un grupo de elfos que vagaban por el desierto sin agua, comida ni armas, ya que habían sido expulsados de su asentamiento por unos esclavistas muy chungos. Por si alguien no lo conoce, Dark Sun es un escenario de D&D que viene a ser como la versión a lo Mad Max de la fantasía épica.
Teníamos poca agua, menos comida y una misión que cumplir, pero aquellos elfos estaban condenados a la muerte sin nuestra ayuda. Por otra parte, ayudarles podría significar, en el mejor de los casos, no cumplir con nuestra misión y buscarnos problemas con nuestro patrón. En el peor, y no poco probable, de los casos, ayudarles podría acabar con nuestra propia muerte.
La respuesta no era obvia en una mesa con buenos jugadores y personajes bien construidos, ya que ponía a prueba los valores y la ética de los personajes. Era un buen dilema moral.
BUSCANDO LO SIGNIFICATIVO
Sería deseable que los dilemas morales que tiras a la jeta de los personajes fuesen significativos tanto para esos personajes como para el desarrollo de la trama. Los dilemas deberían tener consecuencias reales (sabes que soy pesadito con esto) y afectar al desarrollo de la historia de algún modo. Esto te va a asegurar que los jugadores más pasotas se involucren en la toma de decisiones, pero sobre todo te permitirá que la mesa tenga bastante claro que sus elecciones impactan con fuerza en el mundo de juego.
Una interacción más o menos acertada con un personaje no jugador podría no influir únicamente en el destino de ese PNJ y en el de los propios personajes, sino también en la percepción que otros PNJ y facciones del mundo de juego tienen sobre los personajes. No se trata de buscar decisiones “correctas” o “incorrectas” por parte de los personajes desde tu moralista (o inmoralista) perspectiva del mundo, se trata de obligar a que los jugadores retraten a sus personajes desde el punto de vista moral y emocional.
Un buen dilema moral puede entregar en bandeja la oportunidad para que un jugador desarrolle su personaje con mayor profundidad. Además, puede dar lugar a arcos de personaje muy interesantes: personajes que se vuelven más idealista o pragmáticos mientras avanza la historia, héroes que encuentran la redención mientras otros se sumergen en las tinieblas.
La existencia de personajes profundos y complejos en tus campañas, va a mejorar sin duda la experiencia de juego en tu mesa. El debate entre los personajes, sus discusiones a la hora de decidir qué curso de acción seguir, te van a permitir conocer sus puntos de vista y justificaciones; te van a dejar ver “bajo su piel”.
ERES UN DIRECTOR, NO UN EDUCADOR (A no ser que sí seas un educador)
Los dilemas morales en los juegos de rol son una herramienta muy poderosa para la exploración de personajes, pero también pueden desembocar en reflexiones sobre nuestras verdaderas creencias y principios en la vida real, sobre la moral y la ética.
Salvo que seas un
educador (profesional) que utiliza los juegos de rol como herramienta
de trabajo, esa no es tu puñetera misión. Tú solo
estás aquí para dirigir una sesión de juego a tus jugadores.
Estaría bastante bien tener en cuenta que no todas las personas, tus jugadores también son personas (aunque no lo parezcan), se sienten cómodas enfrentando dilemas morales en la mesa de juego. Hay quien solo quiere comerse unas palomitas y tomarse un refresco mientras masacra despreocupadamente un cubil de goblins sanguinarios que son malos sin dobleces, mientras que otros jugadores disfrutaran descubriendo que los goblins solo son pobres refugiados que escapan de la Guerra Civil Goblin y necesitan ayuda, enfrentando al grupo al dilema de ayudarles aún a riesgo de perder el favor del rey que les contrató como caza-goblins.
Como director de juego, resultaría conveniente que evaluases la comodidad de tu mesa para adaptar tu diseño en consecuencia. La comunicación con tu mesa te permitirá no plantear asuntos que a tus jugadores les puedan resultar incómodos o simplemente aburridos.
Así que eso te cuento: los dilemas morales pueden enriquecer de un modo significativo la experiencia de juego en tu mesa, agregando capas de profundidad a los personajes y la trama. Es una oportunidad para involucrar a los jugadores a nivel emocional, pero recuerda que el respeto por los límites de tus jugadores debería estar siempre ahí... así que ¡¡COMUNICACIÓN!!
¿Y tú? ¿Planteas dilemas morales en tu partidas?
¿Lo haces para explorar a los personajes?
¿Crees que es una buena herramienta para concienciar a tus personajes sobre problemas del mundo real?
¿Te gusta retratar la complejidad de la toma de decisiones éticas?
¿Te parece que todo esto es una
mierda tontería y solo quieres machacar orcos?

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