Campaña (Morir en Akkar): Espuma de Mar (2/?)
Spyre e
Ihobi son dos hermanas criadas en los arrabales de Kize. Siendo aún muy
pequeñas, la naray Ihisen Kemononi las acogió bajo su techo, proporcionándoles
un futuro.
Mientras
que Spyre entró en la conmiseración, Ihobi lo hizo en las Sacraly. Así, ambas
hijas servirían a la fe: como mente y como espada. De hecho, la fe de Spyre era
tan fuerte que la diosa Vira la ungió con su poder.
Capítulo 1: El culto de Lísika.
Spyre
fue enviada al pueblo de Lísika en compañía de un pelotón de sacralys en el que
se encontraba su hermana Ihobi. La Hermana Piadosa que regentaba el templo
local había avisado a la Conmiseración de actividades heréticas en el lugar.
Nada más
llegar, la Hermana informó a Spyre de la existencia de un altar pagano en la
zona norte de la ciudad. Una inspección detallada de dicho altar desvelaría que
se habían empleado en su construcción cierto tipo de maderas valiosas impropias
de un lugar como aquel.
También
se interrogaría a los habitantes de las viviendas cercanas al camino que
llevaba hasta el altar. El testimonio poco convincente de una campesina, llevó
a Spyre a ordenar su detención.
Aquella
misma tarde también sería detenida la ayudante de una artesana local, bajo
sospecha de saber algo acerca de la construcción del altar.
En la
taberna local, “El Pez de Roca”, se interrogaría a la capitana del barco “La
Raposa”, una mujer conocida como “La Zorra Azul”, así como a Spity, la
propietaria de la taberna. Ambos interrogatorios resultarían infructuosos.
Los
interrogatorios bajo tortura y amenazas a la campesina y la aprendiz de
artesana arrojarían sospechas sobre la implicación de alguna tripulante de “La
Raposa”, por lo que Spyre ordenó a su hermana que llevase a cabo una inspección
en el barco.
A la
mañana siguiente, la campesina sería liberada, mientras que la aprendiz (que
había reconocido su paganismo) fue sepultada en la plaza del pueblo.
Cuando
Ihobi llegó a los muelles para inspeccionar el barco, la tripulación se alzó en
armas de inmediato. Sin embargo, la bravura de aquellas marineras no pudo
rivalizar en ningún momento con la disciplina militar de las sacraly.
Spyre
decidió entonces presentarse en “El Pez de Roca” junto con su hermana y las
sacraly, para interrumpir inesperadamente una reunión del culto de Kunna. En
ese momento descubrieron que Spity era una sacerdotisa ungida de la diosa del
océano.
Tanto
Spyre como la sacerdotisa de Kunna desplegaron su magia, aunque en ambos casos
con más artificio que efectividad. Las sacraly si fueron efectivas: masacrando
sin piedad a las herejes allí congregadas.
La “Zorra
Azul” se mostró como una adversaria peligrosa, hiriendo de gravedad a Spyre en
la cadera. Sin embargo, acabó cayendo bajo el diestro acero de Ihobi.
Mientras
su hermana se arrastraba, herida, para ponerse a salvo, Ihobi daba muerte a la
sacerdotisa de Kunna, sin poder evitar que ésta invocase a un par de escamosos
en el último momento.
Los
ultraterrenos no amedrentaron ni a Ihobi ni a sus sacralys, que dieron cuenta
de los monstruos con letal efectividad.
Una vez
desarticulado el culto en Lísika, ambas hermanas regresarían a la sagrada
ciudad de Kize para dar cuenta de sus progresos a la Conmiseración.
Capítulo 2: Algo se gesta en Kize.
Una
importante oportunidad política se presenta ante Ihisen Kemononi, la madre
adoptiva de Spyre e Ihobi: la anciana naray Nuturi está a punto de morir y eso
dejaría un lugar en el Pío Cónclave.
El credo
de Kunna se extiende peligrosamente por la ciudad de Kize y si sus hijas
lograran desarticularlo, sería algo magnífico: un tanto que apuntarse por parte
de Ihisen.
Las
investigaciones de las hermanas en el puerto les llevaron a descubrir la
existencia de unas misteriosas cajas provenientes del Imperio Nícico. Además,
encontraron a Ititet Xhomanani, una ambiciosa Dama de la Conmiseración de
pasado turbio que también buscaba medrar a costa de la desarticulación del
credo pagano.
Las
dotes investigadoras de Spyre les llevaron hasta los muelles de los pescadores,
donde lograron capturar a una hereje que les confirmó que las cajas que
buscaban contenían armas para llevar a cabo una rebelión.
Spyre
mantuvo un encuentro tenso con Ititet, quien la amenazó veladamente para que se
apartase de su camino. Incluso, aprovechando la superioridad numérica de su
contingente de sacralys, relevó oficiosamente a las hermanas de la
investigación.
Pero
éstas no se pensaban dar por vencidas.
El afán
por adelantarse a Ititet, llevaría a las hermanas a traves de un peligroso
periplo por las cloacas de la ciudad hasta el almacén donde los herejes
guardaban las armas. La lucha en el almacén, contra las herejes y un escamoso,
fue dura, pero con ayuda de sus sacraly, las hermanas lograron sobrevivir.
Mientras
Ihobi quedaba al cuidado de las armas, Spyre y un puñado de sacralys salieron
de las cloacas con ánimo de informar, pero se toparon con Ititet y su
contingente, mucho más numeroso que la paupérrima escolta de Spyre. El
derramamiento de sangre parecía inevitable.
En el
último momento, la naray Ihisen, madrastra de las hermanas, apareció con un par
de pelotones de sacralys e interrumpió el desenlace, salvando la vida de
aquella niña que rescatara hacía años en el arrabal.
Ititet
había perdido esta vez, pero en sus ojos podría leerse que la partida aún no había
terminado para ella.

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