Jugar Rol: La inmersión en los juegos de rol.

Esta semana, no recuerdo muy bien el día, tuve una interesante charla con uno de mis jugadores acerca de la inmersión en los juegos de rol. Ya sabes, esa sensación de estar tan metido en el juego y el personaje que llegas, no ya a pensar lo que pensaría tu personaje, sino a pensar como tu personaje; a sentirte en el mundo de juego y casi olvidar el mundo real.

Lo primero que tengo que decir es que creo firmemente que la inmersión existe, aunque soy bastante escéptico en cuanto a esa especie de experiencia mística en la que te transformas en tu personaje y ya no existe el metajuego, ni casi la realidad.

Obviamente, entiendo que la inmersión es necesariamente una experiencia subjetiva desde el mismo momento en que dos personas pueden necesitar diferentes elementos para poder llegar a un estado que posiblemente ni siquiera sea el mismo.


SUMERGIRSE SÍ... ¿PERO DÓNDE?

La de esta semana, por descontado, no ha sido la primera conversación que he mantenido con otros jugadores de rol acerca del unicornio de la inmersión. Tengo que decir, en justicia, que una parte muy notable de ellos, más de los que yo creía, piensan que aquello de la inmersión es un poco una gilipollez fantasía de cuatro indies que se las quieren dar de trascendentales del rol.

Los creyentes de la inmersión, por lo general, la suelen describir como una experiencia en la que uno abandona su propia conciencia para adoptar la de su personaje y experimentar el mundo de juego a través de él, sus sentidos e incluso sus pensamientos. En este punto es una especie de posesión demoníaca en la que el personaje se expresa a través de jugador.

Algunos otros describen su sensación de inmersión como el hecho de sentir que ellos mismos, no su personaje, son los que están en la historia viviendo las situaciones del mundo de juego. Como ves, es una experiencia totalmente distinta en cuanto a la disociación entre jugador y personaje. Sin embargo, comparte con el punto de vista anterior quizá el hecho de que el jugador se encuentre en un punto mental en el cual puede ser llevado a a sentir las experiencias del mundo de juego.

Mientras que en el primer ejemplo hablé de posesión demoníaca por parte del personaje al jugador, la segunda experiencia se asemejaría más a algún tipo de proyección astral en la que el jugador es quien posee al personaje y se da un garbeo por el mundo de juego.



BUCEANDO EN LA PISCINA

Y así es como llegamos al momento en que te cuento lo que yo opino acerca de la inmersión, más bien de cómo yo vivo esta experiencia de juego.

Lo primero que tengo que decirte es que yo creo en la inmersión, de hecho es algo tremendamente importante para mí. No obstante, lamento decir que, aunque me encantaría vivir una de esas experiencias místico-roleras de las que me hablan, mi idea de la inmersión es bastante más mundana y, probablemente, mierder sosa.

Para mí, la inmersión es más bien una sensación de foco mental en el juego: toda mi atención está en el juego, la historia y la exploración del personaje. Sin embargo, nunca abandono la consciencia de jugador y tengo perfectamente presente los elementos de metajuego.

Igualmente, he llegado a tener una sensación de vínculo emocional con algunos de mis personajes, aunque sin sentir necesariamente ningún tipo de identificación con ellos. Se trata más bien de una especie de amor al trabajo y cariño invertido en el desarrollo de ese personaje, algo más bien parecido al amor que uno tendría por ese cuadro de perros jugando a D&D que se ha tirado tres meses pintando.



Pues esto más o menos son mis reflexiones acerca de la inmersión, de cómo veo yo esta experiencia que es el Santo Grial de los juegos de rol.

¿Y tú? ¿Qué entiendes por inmersión?

¿Cuál ha sido tu experiencia?

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