DT9: Los Reinos (T3) - La sombra de los derrotados (1/11)

Cinthork, el paladín minotauro que servía al dios Tyr se acercó a la imponente muralla que rodeaba la ciudad de Aguaprofunda. La puerta estaba custodiada por varios soldados con el emblema de la ciudad. Aquel guerrero de la fe jamás había visto una ciudad como aquella, con más de cien mil almas recorriendo sus calles. Mientras contemplaba maravillado aquella maravilla de diversidad arquitectónica, comenzó a rebuscar en su zurrón la carta de Remallia Haventree, la mujer que le había convocado en la ciudad.

Casi al mismo tiempo, Zenit el mago cruzaba otra de las puertas en compañía de su inseparable amigo Thorvald; ambos se sumergieron en aquella multitud de gente de todas las razas y procedencias. El aroma a especias y comidas exóticas, el sonido de las risas y la música así como el brillo de las joyas comenzaban a embriagarles cuando uno de los guardias de la puerta les dio el alto. Poco después, un mago de aspecto desaliñado le informaría a Zenit de que la Orden Vigilante de Magos y Protectores, cofradía local de magos, exigía que los arcanistas se afiliasen para poder ejercer la magia dentro de los muros de la ciudad. La inscripción costaba cuarenta oros, y daba acceso a la Torre de la Orden, donde podían comprarse objetos mágicos. Una vez hubo cumplido este trámite, el mago continuó su camino hacia el Castillo de Aguaprofunda.

Otra de las puertas de la Ciudad de los Esplendores vio la entrada de Jesper, el clérigo de Lathander, y Sathelyn, la letal arquera. Se internaron en el distrito de los templos, entre la multitud sagrados edificios erigidos en honor a deidades como Deneir, Mystra y Ogma. Caminaron por las calles atestadas de transeúntes hasta dar con el majestuoso templo de Lathander en la ciudad. Allí, Jesper esperaba entrevistarse con el hombre que le había convocado a la ciudad: el Sumo Sacerdote Janus Abdiel.

Mientras Jesper entraba en el templo, Sathelyn prefirió dar una vuelta por el Mercado del Mar, donde encontró gran variedad de tiendas y puestos ambulantes. Desde armas a libros, pasando por pociones y pergaminos de todo tipo. Incluso podían encontrarse allí animales exóticos. Sin embargo, a la guerrera le llamaron la atención ciertos rumores que ya había oído antes: rumores acerca de algo que no marchaba como debiera en los bosques de la región. Por si fuese poco, la mujer se vio sobresaltada por un lunático que le gritaba advertencias sobre los peligros de un lugar llamado Bajomontaña a todo el que quisiera escucharle.

Mientras, Cinthork se vería obligado a dar un rodeo ya que se topó con unos guardias que impedían el paso por la calle que el minotauro transitaba. Al parecer, allí se había cometido un asesinato: cinco integrantes del gremio de joyeros habían sido asaltados en plena calle y degollados. El guardia no tuvo dudas en atribuir el crimen a alguien llamado Artemis Entreri, quien según dicho guardia, ahora trabajaría para la cofradía de Xanathar.

Zenit llegó al castillo, donde encontró bastante actividad. Según le contó el mayordomo que le conducía ante Khelben Aursún, el hombre que le había convocado, diferentes delegaciones regionales se habían personado allí para asistir a una importante reunión convocada por Lady Laeral Manodeplata. Una vez en presencia de Khelben, el archimago le contó a Zenit que la amenaza del Culto del Dragón se cernía ahora sobre la Costa de la Espada. Lady Laeral les daría más detalles durante la reunión que iba a celebrarse en el castillo. Hasta entonces, Zenit podría comer algo y descansar.

Dentro del templo de Lathander, el Sumo Sacerdote Janus Abdiel comunicó a Jesper que debía reunirse con un tal Sir Isteval en el Castillo de Aguaprofunda. Le mencionó la amenaza existente respecto al Culto del Dragón, si bien parecía menos interesado en acabar con la amenaza que en el hecho de que la iglesia de Lathander sacase provecho político de ello. Poco después, Sathelyn se reuniría con Jesper y le pondría al corriente de sus indagaciones en el mercado.

Finalmente, Cinthork llegó ante la presencia de Remallia Haventree en el Castillo de Aguaprofunda. La elfa plateada le informó de la reciente actividad del Culto del Dragón detectada en la ciudad. Tras invitarle a que descansase, le convocó para la reunión de la tarde con Lady Laeral y los demás invitados.


La reunión se celebró en el salón de actos del Castillo de Aguaprofunda. Allí, los compañeros se reencontraron después del año y medio que había transcurrido. No tuvieron realmente tiempo de ponerse al día, ya que Lady Laeral Manodeplata, la única desenmascarada de todos los Lores de Aguaprofunda, entró en la sala pocos minutos después en compañía del archimago Khelben Aursún.

Siete personas entraron tras ella: los representantes de la Alianza de los Lores. Las personas importantes de la Costa de la Espada debían estar realmente preocupadas por el Culto del Dragón si se había reunido ese consejo. Los compañeros tomaron asiento frente a Lady Laeral y los demás representantes, en un espacio destinado a los invitados.

Tras las cortesías iniciales de rigor, Lady Laeral expuso los motivos de la reunión.

La mandataria explicó que se había detectado importante y preocupante actividad por parte del Culto del Dragón en la Costa de la Espada. Las caravanas estaban siendo atacadas y varias aldeas han sido arrasadas. Al contrario que otras veces, el Culto actuaba abiertamente y parecía haberse militarizado.

Según informes de los espías Arpistas, un Ataviado de Púrpura llamado Severin habría dado un golpe de mano en el Culto del Dragón, aniquilando a Nérgozh y Kláram, los antiguos líderes del Culto, y se habría hecho con el control del mismo.

El tal Severin habría desechado el camino de los dracocadáveres, ganándose la voluntad de muchos dragones cromáticos vivos. Se trataba de dragones jóvenes y ávidos de poder, ya que la mayoría de dragones adultos no habrían estado interesados en sus planes. Severin había nombrado, incluyéndose a sí mismo, a cinco Señores del Dragón: Rojo (el propio Severin), Azul, Negro, Verde y Blanco. Se decía que uno de ellos era un minotauro de negro pelaje, antes paladín de Talos, que ahora servía a Tiamat.

Cinthork apretó los puños con fuerza al escuchar esta información.

Además, el Culto habría hallado cinco reliquias conocidas como las Máscaras del Dragón. De algún modo, los magos de la Hermandad Arcana intuían que esas reliquias eran importantes para el ritual que propiciaría el advenimiento de Tiamat, el objetivo último del Culto. La mención al posible advenimiento de la Diosa-Dragón arrancó murmullos de preocupación en la sala.

A pesar de todo eso, Lady Laeral parecía mostrarse recelosa al uso de tropas, pues evidentemente quería evitar los horrores de la guerra en la región.

Por su parte, Lord Dagult Neverember, Lord de Neverwinter, se mostró enérgico en la necesidad de acción, al menos la justa como para no suponer demasiado riesgo para Neverwinter.

El embajador Connerad Brawnavil, enviado de Mithrill Hall para portar la voz del Rey Bruennor, insistiría en la necesidad de reclutar tropas, pero no en su patria; ya que los enanos habían perdido muchas vidas en sus recientes guerras contra los drow.

Harina de otro costal fue Ulder Ravengard, Comandante de Puerta de Baldur, a quien la perspectiva de la gloria y el oro que traería la guerra para las casas mercenarias de Puerta de Baldur parecía atraerle sobremanera. No dudó en presionar a los demás para el reclutamiento de tropas.

Cauteloso se mostraría también el Rey Melandragh, soberano elfo del Bosque de las Brumas, un paladín de Mielikki que no deseaba comprometer la acción de sus elfos, excusándose en la necesidad de más información. Al parecer, el Culto ya le había arrebatado a un hijo y no quería perder al que le quedaba: el príncipe Alagarthas.

Sir Isteval, el paladín de Lathander que actuaba como enviado de Vado Daga, creía en la necesidad de acción directa y contundente, reclutando tropas lo antes posible.

El último miembro de la Alianza de los Lores en hablar fue Tern Hojadecuerno, el enviado tanto de la magocracia de Luskan como de la Hermandad Arcana, un hombre de aspecto nervioso que parecía demasiado interesado en no comprometer a la hermandad.

Una vez hablaron los miembros de la alianza, Lady Laeral le dio la palabra a los invitados. Aunque los compañeros no desearon añadir nada, algunos de los demás invitados sí hablaron.

El archimago y consejero de los Lores de Aguaprofunda, Khelben "Varanegra" Aursún, creía firmemente en la necesidad de actuar pronto contra el Culto. Creía que debía sondearse también el apoyo de los dragones metálicos.

Por su parte, Remallia Haventree, la delegada de los Arpistas, opinaba que el regreso de Tiamat estaba realmente cerca y se sentía frustrada por la falta de voluntad de algunos de los presentes en aquel cónclave.

Zandess Danthiir, una paladina de Tyr que acudía en representación de la Orden del Guantelete, abogó por la acción directa, rápida y contundente: localizar al Culto y destruirlo con un enorme ejército que debía ser reclutado. A la vez, manifestó su oposición frontal a cooperar con facciones dudosas o abyectas, mientras le dedicaba alguna que otra mirada tanto al representante de la Hermandad Arcana como a otra de las invitadas con aspecto de hechicera.

También habló Delaan Lobodeinvierno, el enviado del Enclave Esmeralda, quien abogó por operaciones quirúrgicas, ya que la movilización de tropas podría traer demasiada destrucción al mundo natural.

La mujer con aspecto de hechicera, Rian Nightshade, que se encontraba en el cónclave como enviada de los Zhentarim, creía en la necesidad de exterminar por completo al Culto de forma rápida y despiadada, ya que constituía una amenaza para los intereses de todos.

El último en hablar fue un drow con aspecto de explorador, Drizzt Do'Urden, quien señaló la necesidad de comenzar a moverse rápido, pero también estaba convencido en la necesidad de obtener información. Aconsejó por el uso de células de aventureros que actuaran de forma rápida tanto para obtener respuestas como para colaborar en garantizar la seguridad de las gentes de la región.

Una vez escuchados todos los presentes, Lady Laeral pidió a los invitados que se trasladasen a un salón anexo para que la Alianza de los Lores pudiese debatir en privado.

Los compañeros pasaron al salón contiguo, donde se les sirvieron exquisitos manjares y buen vino. Pronto, los invitados comenzaron a charlar entre sí mientras disfrutaban de la hospitalidad de Aguaprofunda y aguardaban la finalización de la reunión de los representantes de la Alianza.

Cinthork habló largo y tendido con Remallia, quien le ofreció unirse a Los Arpistas. También le contó que los Arpistas habían mandado a una espía semielfa llamada Galnoa a perseguir a un mago llamado Asbras Hlumin que servía al Culto del Dragón. Cinco exploradores la acompañaban, pero se había perdido contacto con ella una semana atrás en el Mar de los Hielos Movientes. Los intentos de encontrarla con magia adivinatoria solo habían permitido encontrar su barco encallado en el hielo. El minotauro le prometió a la mujer que tratarían de traer a la tal Galnoa de vuelta. A su vez, la elfa le prometió a su aliado proporcionarle a un par de exploradores que sabían moverse en el hielo.

Sathelyn inició una desenfadada conversación con Rian Nightshade, la enviada Zhentarim. La mujer le contó que un esclavista llamado Temmi Dharimm parecía estar realizando secuestros en las aldeas para el Culto del Dragón. Temmi tuvo tratos en su día con los Zhentarim, lo que resultaba inconveniente para las operaciones de "lavado de cara" de la facción. La captura y ajusticiamiento de Temmi por parte de los Zhentarim sería muy conveniente para sus intereses. La guerrera se mostró abierta a echar una mano a la mujer.

Cuando hubo finalizado la reunión privada de la Alianza, los representantes de la misma se mezclaron con el resto de invitados.

Jesper aprovecharía para conversar con Sir Isteval, quien se mostró de acuerdo con el sacerdote en la necesidad de aprovechar la coyuntura para posicionar a la iglesia de Lathander. Asimismo, le informó de que los Arpistas habrían perdido a una espía a Manos del Culto en el Norte: aquel parecía un buen punto de partida para obtener información.

Zenit, por su parte, abordó a Tern Hojadecuerno, quien ofreció a Zenit ingresar en la Hermandad Arcana. El mago se mostraba obcecado en la necesidad de averiguar hasta qué punto la amenaza era tan grande. También puso a disposición de Zenit las bibliotecas de la Hermandad en Luskan, indicándole que la orden arcana aceptaba donativos en forma de objetos mágicos y que, obviamente, compensaría adecuadamente al donante.

Finalizada la velada, los compañeros pusieron su información en común, decidiendo por consenso que viajarían al Mar de los Hielos en busca de la tal Galnoa, la agente de los Arpistas.

A la mañana siguiente, el oro de la orden de Lathander les había proporcionado un barco pesquero llamado curiosamente “El Naufragio”. Esperando que el nombre de su navío no fuera oscuramente premonitorio, los compañeros se embarcaron rumbo al norte... al Mar de los Hielos Movientes.

Los compañeros navegaron a bordo de “El Naufragio” durante varias semanas sin incidentes. Sin embargo, apenas un par de días después de entrar en el Mar de los Hielos Movientes, el barco se vio rodeado por una antinatural niebla en mitad de la noche.

Poco después, el vigía daría la voz de “Barco a la vista” justo antes de que un ajado navío de aspecto siniestro se abalanzase sobre ellos. Para congoja de los tripulantes de “El Naufragio”, todos los que viajaban a bordo del otro navío no eran sino muertos vivientes.

Los esqueletos abordaron “El Naufragio”, mientras Sathelyn disparaba su arco con presteza y Jesper desataba una andanada de luz celestial que barría a la mayoría de no muertos de la cubierta, reduciéndolos a cenizas. A la vez Cinthork empleaba su medallón mágico para transportarse al castillo de popa e interceptar al capitán de los no-muertos, quien se dirigía hacia el timón. Zenit, mientras tanto, buscó rápidamente la protección de Thorvald.

Los compañeros no tardaron en barrer la cubierta de aquellos esqueléticos asaltantes, mientras Cinthork daba muerte con su espada al líder de la macabra expedición de abordaje. Sin embargo, la herida que el minotauro recibió de su sobrenatural adversario tenía un aspecto preocupante.

Destruida la tripulación de no muertos, el ajado cascarón que les servía de navío no tardo en desaparecer bajo las frías aguas del Mar de los Hielos Movientes.

Un par de días después, “El Naufragio” llegaría al gélido islote en el que, según la información proporcionada por Remallia, el barco en el que viajaba Galnoa había encallado. Mientras que la tripulación aguardaba a bordo del navío, los compañeros comenzaron a caminar sobre el hielo.

Casi al atardecer, divisaron los restos del Nereus, el barco de Galnoa. El casco presentaba varias brechas cuyos bordes estaban ligeramente requemados. No parecía haber rastro alguno de la tripulación, aunque Jesper pudo percatarse desde la distancia de que al menos parte de la carga continuaba en las bodegas de la embarcación.

Pero no tuvieron tiempo de pensar mucho más, pues de inmediato detectaron una figura moviéndose bajo el hielo.

El remorhaz surgió en una lluvia de fragmentos cristalinos. Una descomunal sierpe acorazada de color blanco cuya cabeza insectoide estaba tocada a los lados por un par de grandes aletas membranosas. El cuerpo desprendía un calor atroz, como pronto comprobarían Cinthork y Thorvald al entablar combate cuerpo a cuerpo contra la criatura, enarbolando sus armas mientras mantenían el equilibrio sobre el hielo quebradizo.

Sathelyn y los dos exploradores Arpistas que les acompañaban dispararon sus arcos contra la criatura. Si bien algunas certeras flechas de la guerrera acertaron a incrustarse bajo las escamas del monstruo, la mayoría de los proyectiles rebotaron contra la coraza natural del remorhaz.

Jesper invocó el poder de Lathander para descargar un rayo solar que erró, pasando sobre la cabeza del monstruo justo al tiempo en que Zenit maldecía al comprobar que el torrente de fuego que acababa de conjurar contra el rostro de la criatura resultaba ineficaz.

Entonces, para horror de todos, el remorhaz engulló a Thorvald. Angustiados, los compañeros contemplaron como el veterano guerrero trataba de debatirse en el interior de la criatura. Sin pensarlo dos veces, Zenit recurrió a la magia de su Bastón de Relámpago para descargar un atroz rayo eléctrico que hizo explotar la cabeza del monstruo en mil pedazos.

Cinthork se apresuró entonces a ayudar a Thorvald a salir de aquel humeante amasijo de carne, lo cual el veterano agradeció enormemente.

Tras revisar el barco y encontrar poco más que algunos víveres y una interesante cantidad de componentes mágicos, los compañeros continuaron el camino hacia el interior del islote. No habían encontrado rastro alguno de Galnoa ni de sus acompañantes, pero era la dirección más lógica y agradecieron abandonar el hielo.

Pasaron la noche en el interior de un iglú erigido entre Zenit y los exploradores Arpistas. De hecho, uno de los exploradores les informó de que había visto siluetas merodeando el lugar durante la noche.

Poco después del amanecer, cuando reanudaron su camino, pudieron ver una pequeña aldea de construcciones rudimentarias. Sin embargo, mucho antes de que pudiesen siquiera acercarse, dieciséis guerreros ataviados con gruesas pieles y lanzas de pedernal les salieron al paso.

Se identificaron como los Cazadores del Hielo, y su líder, una tal Akna Corazón de Escualo les invitó a abandonar su islote si no querían morir. Aquellos salvajes parecían asustados, al parecer por la reciente visita de un grupo de extranjeros que habían causado daños a su tribu.

Cinthork se aproximó a parlamentar con Akna, aunque las capacidades diplomáticas del minotauro no parecieron estar a la altura. Como consecuencia, la salvaje propinó un par de fuertes golpes con el asta de su lanza en pleno rostro del paladín que, sin embargo, se negó a defenderse.

Bastante más convencida, dada la actitud de Cinthork, de que aquellos viajeros no eran hostiles, Akna pidió a sus guerreros que depusiesen las armas. Permitiría continuar a aquellos intrusos a condición de que no se acercasen al poblado.

Akna le contó a los compañeros que una mujer que concuerda con la descripción de Galnoa pasó por su poblado hace algún tiempo. Venía siguiendo a un grupo de malvados que llegó antes que ella. Los malvados tenían a un mago poderoso que vestía de púrpura y a un hombre pequeño (un enano) con una máscara de dragón blanco. Dos gigantes de escarcha les guiaban. Cuando los Cazadores del Hielo les salieron al paso, los intrusos mataron a muchos guerreros de la tribu. Al final, los cazadores tuvieron que huir.

Los malvados fueron hacia las antiguas ruinas, hasta donde les siguió presumiblemente Galnoa. En esas ruinas había una gran choza de piedra de varias plantas (los compañeros supusieron que Akna se refería a un castillo). Apenas dos días después, un gran estruendo sacudió la noche. A la mañana siguiente, la gran choza de piedra ya no estaba y el gran cráter se hallaba en su lugar.

La mujer de orejas puntiagudas debió quedar prisionera de los gigantes en aquellas ruinas, ya que algunos cazadores lo suficientemente osados como para acercarse la escucharon gritar insultos a los gigantes que parecían haber quedado allí para custodiarla.

Tras despedirse de Akna y sus Cazadores del Hielo, los compañeros continuaron su camino hacia el enorme cráter y las ruinas que lo circundaban, según les había descrito la salvaje.

Cuando los compañeros llegaron a aquellas ruinas, pronto se dieron cuenta de que se trataba de un lugar antiguo, con una arquitectura que les era desconocida a casi todos. Solo Cinthork había oído hablar de aquel tipo de construcciones cuando había estudiado la antiquísima civilización de Netheril.

Según contó el minotauro a sus compañeros, Netheril fue un antiguo imperio humano magocrático de Faerún, cuya influencia se sintió en todos los Reinos durante miles de años. El pueblo Netherese vivió en una estricta jerarquía durante cientos de años, habitando enclaves voladores a millas por encima de Toril. Durante sus años de gloria, el Imperio de la Magia se extendería por un gran parte de Faerún.

El imperio fue el pináculo de la civilización humana durante la primera mitad de la Era de la Humanidad. Aunque tenían raíces humildes como meros pescadores y agricultores, los Netherese fueron introducidos al Arte por los elfos, y llegaron a aprovechar este poder arcano de maneras que darían forma a Toril durante generaciones. Durante los siguientes mil años descubrieron los Pergaminos Abisales perdidos hace mucho tiempo, desarrollaron la creación y el uso de mitoallares (tecnología arcana en la que Fenbalar se había basado para crear sus mytales) y crearon la primera de sus ciudades voladoras, Xinlenal.

La arrogancia de Netheril creció hasta el punto en que intentaron alcanzar la divinidad de la magia, y terminaron destruyendo el Tejido. En la vorágine resultante, el panteón de Faeruniano fue alterado y la mayoría de las ciudades voladoras de Netheril se estrellaron contra la tierra.

Según se acercaban al cráter, los compañeros se percataron de que al desaparecer la fortaleza, apenas había dejado atrás la barbacana. Dos enormes gigantes de escarcha parecían ser los únicos custodios del lugar.

Poco después, Jesper utilizaría sus poderes de videncia para intentar rastrear la zona, descubriendo en ella un área donde la magia parecía estar negada por completo. Zenit conjuró un ojo-ala con la intención de que la criatura explorase la zona, pero esta fue detectada por uno de los gigantes, que la pulverizó de una pedrada.

Alertados, ambos monstruos se pusieron en alerta. Aún así, los enormes humanoides no lograron detectar al segundo ojo-ala convocado por el mago, que llegó a ver el área negada a la magia a través de una de las grietas de la barbacana. En mitad de un círculo de extrañas runas desconocidas para Zenit, una semielfa (Galnoa) permanecía en un estado bastante lamentable.

Los compañeros se pusieron en movimiento de inmediato. Cinthork y Zenit usaron la espada élfica y la capa mágica respectivamente para adoptar el estado de invisibilidad. Al tiempo, Jesper descargaba la bendición de Lathander sobre Sathelyn.

Súbitamente, la guerrera surgió de detrás de un edificio en ruinas, acompañada de los dos exploradores Arpistas, para comenzar a disparar flechas contra los gigantes. Uno de los colosales humanoides comenzó a correr hacia ellos, al tiempo que el otro les arrojaba una enorme piedra. Solo la rápida intervención de Thorvald evitó que Sathelyn resultase abatida por el gigantesco proyectil.

En ese momento, Cinthork se abalanzó sobre el gigante que corría hacia Sathelyn, usando su medallón mágico para teleportarse sobre su espalda. Hendió su hoja en la carne del gigante, aunque este se lo sacudió de un empellón. A la vez, otra de las enormes rocas lanzadas por el segundo gigante reducía a pulpa a uno de los exploradores Arpistas.

Cuando Cinthork estaba a punto de ser cortado en dos por la enorme hacha de su gigantesco enemigo, una certera flecha de Sathelyn atravesó el cerebro del gigante, haciendo que este se desplomase sobre una de las ruinosas edificaciones del lugar. Libre de su rival, el minotauro corrió hacia el gigante que aún permanecía en pie.

La espada de Cinthork cortó la carne al tiempo que las flechas de Sathelyn y el último explorador Arpista, llamado Erdan, llovían sobre el gigante. Finalmente, fue una de los proyectiles de Erdan el que acabaría con el último soplo de vida de aquel enorme enemigo. El explorador, que no cabía en sí de júbilo, besó a Sathelyn en los labios y comenzó a correr mientras hacía cabriolas sobre la nieve.

Tras recomponerse un poco, y después de que Jesper usase el poder divino para sanar a los heridos, los compañeros se acercaron a la barbacana para liberar a Galnoa y atenderla como era debido.

Tras un estado de confusión inicial, la semielfa les agradeció el rescate. También les contó que el culto había creado una sólida infraestructura destinada al asalto de caravanas y al saqueo de poblaciones a fin de reunir un enorme tesoro que les era necesario para el ritual que propiciaría el advenimiento de Tiamat.

Igualmente, tenía conocimiento de que habían contratado a un tal Temmi Dharimm para que les proveyese de una enorme cantidad de prisioneros, los cuales formarían parte del mismo ritual como sacrificios humanos.

Les confirmó también que el cráter estaba ocupado por una fortaleza Netherese. Varram “El Blanco” uno de los Señores del Dragón, portador de la Máscara del Dragón Blanco, había traído consigo a un Ataviado de Púrpura llamado Asbras Hlumin, quien logró hacer funcionar de nuevo la fortaleza voladora gracias a sus conocimientos de la magia Netherese.

Los cultistas la habían retenido allí para interrogarla acerca de las intenciones de los Arpistas. Lamentablemente se había derrumbado, dando los nombres de algunos de sus contactos, por lo que creía haberlos puesto en peligro. Cuando el Culto se marchó, simplemente la olvidaron allí junto con esos gigantes tan estúpidos como para no darse cuenta de que sus amos no iban a regresar. También había escuchado a algunos cultistas hablar sobre el futuro ataque a una mina enana cerca de Mithrill Hall.

En este punto, los compañeros decidieron que mientras Cinthork, Jesper y Sathelyn regresarían a Aguaprofunda a través de un círculo de teletransporte creado por Zenit, tanto el mago como Thorvald y Erdan volverían a “El Naufragio” para viajar en barco hasta Luskan, donde Zenit pretendía visitar a la Hermandad Arcana. Después, el mago pretendía reunirse con sus compañeros en Aguaprofunda creando un nuevo círculo de teletransporte.

Y así, tras despedirse, todos se pusieron en camino.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Dirigir Rol : Subtramas

Cuando las cosas no están saliendo bien

Los Reinos (T4) - Las Tablas del Destino (12/18)