Miscelánea: El Bleed o "Sangrado" en los juegos de rol.
Soy un auténtico adicto al rol, no es un secreto para nadie que me conozca. Consumo semanalmente cantidades demenciales de partidas de otras personas vía podcast porque, básicamente, estoy así de tarado. Hace poco, presencié en una de esas partidas un fenómeno que para aquellos que llevamos mucho tiempo jugando no es del todo desconocido: una situación de tensión entre dos personajes generada desde la ficción saltó a la realidad para crear una auténtica situación de tensión entre los jugadores que manejaban a esos personajes. Este fenómeno que desafía la frontera realidad-ficción se conoce como “Bleed” o “Sangrado”, y es de lo que voy a hablarte hoy.
¿QUÉ ES EL BLEED?
Pues básicamente, podríamos decir que el Bleed es la transferencia de emociones, pensamientos y experiencias entre el jugador y aquel personaje que está interpretando dentro del mundo de juego. Es un momento e el que los sentimientos y percepciones del jugador se fusionan de algún modo con los del personaje, desdibujando las líneas entre la realidad y la fantasía.
Este fenómeno es bidireccional, por supuesto. De hecho, es mucho más común que las emociones del jugador influyan en las decisiones y acciones del personaje, pero para mí es mucho más fascinante el caso en el que las experiencias del personaje afectan al jugador más allá de la mesa de juego, así que me voy a centrar en eso.
PUENTE EMOCIONAL
El Bleed encuentra su origen en una intensa conexión emocional entre el jugador y su personaje, la cual se produce cuando alguien se sumerge profundamente en la interpretación. Así, cuando tienen lugar situaciones en la ficción que están altamente cargadas de emoción o intensidad, el jugador llega a experimentar las mismas (o parecidas) emociones que impactarían a su personaje.
Por supuesto, la creación de este puente emocional es un atractivo componente para la inmersión de juego, algo a lo que, a priori, podríamos querer aspirar... sin embargo, no deberíamos pasar por alto que también puede tener consecuencias significativas en cuanto a la armonía de la mesa si se pierde el control sobre la experiencia de juego.
BLEED COMO RELACIÓN Y DINÁMICA
Es un poco el caso de la partida que dio origen a este artículo: las relaciones y dinámicas entre los personajes dentro de la ficción afectan a las interacciones entre los jugadores en el mundo real. Dos personas que no tenían ningún problema acaban generando un sentimiento de hostilidad real porque sus personajes se han enemistado en el juego.
He leído que fenómeno el Bleed es mucho más frecuente en juegos de rol en vivo, ya que probablemente, la interacción física de los jugadores lleva a propiciar que la línea entre ficción-realidad se haga mucho más tenue. En estos casos, podría ser que la adecuada gestión del Bleed se acabe por convertir en un elemento crítico para directores de juego y jugadores que no quieren que la experiencia se les vaya de las manos.
Por un lado, como jugadores, deberíamos tratar de ser más conscientes sobre nuestros límites emocionales y estar preparados tanto para desconectar como para pedir una pausa cuando nos haga falta. Tengo que reconocer que, desde el desconocimiento, fui muy escéptico durante años con aquello de las herramientas de seguridad en mesa; una opinión que fui cambiando gradualmente según profundicé en el conocimiento acerca de cómo los juegos de rol tienen la capacidad para impactar psicológicamente sobre las personas a niveles que yo no creía posibles.
CON EL BLEED A FAVOR
Como ya comenté antes, el Bleed puede ser empleado como un poderoso elemento para la inmersión, un magnificador de la experiencia de juego. La sensación de autenticidad que se alcanza cuando las emociones de los jugadores se mezclan con las de sus personajes es insuperable. Un momento de Bleed bien conducido puede generar giros narrativos inesperados, disparar la conexión emocional con la historia o, simplemente, generar recuerdos inolvidables para tus jugadores.
Personalmente, abogo por la precaución a la hora de incorporar conscientemente elementos que fomenten el Bleed en partida. Es importante que, como director, proporciones a tus jugadores las herramientas para gestionar el sangrado de modo que una experiencia de esa intensidad no tenga consecuencias negativas más duraderas de lo que todos estábamos de acuerdo en experimentar.
En fin, que aunque el Bleed es un claro potenciador de la experiencia de juego, también requiere de una gran cantidad de comunicación abierta y un inequívoco respeto por los límites emocionales de los demás si queremos garantizar que nuestro juego resulte en una experiencia positiva.
¿Y tú? ¿Has experimentado el Bleed en mesa?
¿Crees que es una exageración?
¿Te parece una herramienta interesante?

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