Dirigir Rol: Teléfonos en la mesa

Ayer mismo, tras una partida, charlaba con otro de los jugadores, el cual dirige una campaña para una mesa de juego distinta. Se quejaba con cierta amargura de que uno de los integrantes de su mesa no deja de hacer uso de su teléfono móvil con motivos ajenos al juego. Me contaba que era frecuente ver que, en mitad de una descripción de escenario por su parte, este jugador estuviese comprobando o contestando algún mensaje. Este artículo es mi opinión, y probablemente incluya cierto sesgo generacional... o no.

Lo primero que quiero hacer es aclarar que cuando digo “uso del teléfono móvil” me refiero a aquellos usos ajenos al juego. Cosas como aplicaciones para lanzar dados, consulta de manuales en digital u otros usos relacionados con el propio juego quedarían excluidos. La tecnología es útil, un buen aliado en mesa y yo, por otra parte, no soy ningún ludita. Mi intención en este artículo es explicar el impacto que los usos ajenos al juego tienen tanto en la dinámica grupal como en la calidad de la experiencia de juego.



UNA CUESTIÓN DE RESPETO

Parece una obviedad, y quizá aquí se halle el sesgo generacional del que hablaba, pero el hecho de estar mirando tus mensajes mientras el director se afana en transmitirte información acerca del mundo de juego a través de sus descripciones puede interpretarse como una falta de respeto. Creo que esto es así, del mismo modo que le faltarías el respeto a tu cita, o a cualquier amigo, si te estuviese hablando mientras estáis sentados en tu cafetería y tu no dejases de chatear con tu puto teléfono.

Estás sentado a una mesa de rol de forma voluntaria (imagino), de modo que has de ser consciente de que todos los que se sientan a tu alrededor han decidido dedicar una buena parte de su tiempo y esfuerzo en crear una experiencia compartida de valor. El hecho de que tú no prestes atención por estar absorto en tu teléfono es una falta de consideración hacia ese compromiso colectivo.

Cuando llevas tu atención a lo que ocurre en partida, no solamente obtienes los evidentes beneficios de disfrutar totalmente de la experiencia, sino que también será más fácil que contribuyas a enriquecer el juego para los demás.

Todo eso a parte de mi charla de Abuelo Cebolleta sobre el respeto y tal...



ESTÁS JODIENDO FASTIDIANDO TU JUEGO

Probablemente, una de las consecuencias más evidentes de que estés abducido por tu teléfono en mesa será el efecto devastador sobre la inmersión. Va a ser muy difícil que te sumerjas en un mundo imaginario para encarnar a un personaje con su propia psique si estás pendiente de lo que uno de los “papis” del chat del colegio escriba en el grupo... ¡un puñetero sábado! La posibilidad de inmersión necesita de concentración y una disposición activa para imaginar escenarios a los cuales responder desde la perspectiva de tu personaje. Si estás distrayéndote con tu teléfono, esa inmersión se hace pedazos.

Esas continuas desconexiones momentáneas que llevas a cabo cuando miras tu pantallita van a afectarte a nivel cognitivo, haciendo que pierdas detalles importantes del juego. Esto te va a llevar a confusiones, preguntas repetitivas sobre cosas que ya se han explicado o decisiones mal informadas que van a afectar a tu personaje.



NOS ESTÁS JODIENDO FASTIDIANDO EL JUEGO A LOS DEMÁS

Cuando estás a tu móvil en lugar de estar en el juego, no solo deterioras tu experiencia de juego sino, en cierto modo, la de todos los demás. Debes entender que la narrativa en los juegos de rol es principalmente colectiva, dependiendo de la interacción de las ideas y decisiones de todos los participantes. El continuo sonidito de tus mensajes entrantes no solo va a aniquilar la inmersión de los demás, recordándoles que están sentados a una mesa junto a un adicto a la dopamina y no explorando un bosque maldito, sino que corres el riesgo de distraerles; lo que terminará desembocando en que el director de juego va a tener que repetir información y ralentizar inevitablemente el ritmo de la sesión.

Una partida suele estar llena de momentos de planificación y discusión que pueden parecerte menos interesantes que, por ejemplo, los combates... sobre todo cuando intervienen otros y no tú, pero estos momentos suelen ser cruciales para la narrativa global. Cuando te pones a trastear el móvil en estos momentos, tienes un enorme letrero de neón sobre la cabeza que parece poner “Esto me importa una mierda”, lo cual genera una cantidad de frustración importante en los jugadores que sí prestan atención y aportan al desarrollo del juego.

Cuando tus compañeros de mesa perciban tu actitud, las dinámicas grupales van a empezar a verse afectadas. Tus compañeros comenzarán a sentirse menos inclinados a interactuar contigo en el mejor de los casos, cuando no se muestren directamente molestos por tu falta de atención. Imagina lo que puede pensar entonces tu director de juego, que lleva una semana (o más) preparando esta partida y ahora tiene que emplear su esfuerzo en mantener la cohesión de la mesa e involucrarte en la partida en lugar de dedicarlo a enriquecer la experiencia de juego.



Todos somos adultos y entendemos que cualquiera puede recibir un mensaje o una llamada urgente y necesita salir del juego para contestar, pero creo que se entiende perfectamente que no estoy hablando de eso. Personalmente, pongo en silencio el móvil durante las sesiones, programándolo para que solo suene si me llaman mi mujer, mi madre o mi hermana: son las personas que podrían intentar contactarme si se produce una AUTÉNTICA EMERGENCIA y todas saben que no deben llamarme los días en los que tengo juego.

Incluso en aquellos días en los que juego dos sesiones, casi ocho horas de juego, existen unos momentos de pausa en los que poder revisar el teléfono y contestar los mensajes pertinentes. No es necesario que nos desconectemos del mundo, pero deberíamos hacer un esfuerzo por mantenernos completamente presentes durante nuestras sesiones para no deteriorar nuestra experiencia de juego ni, sobre todo, la de los demás.



¿Y tú? ¿Qué opinas?

¿Odias cuando alguien revisa su teléfono en mitad de una partida?

¿Te da igual?

¿Piensas que solo soy un viejales despotricando contra la tecnología?







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