Draconis Tempora: Los Reinos, Cuentos de los Valles (12/12)

Los más de doscientos mercenarios venidos desde Alcázar Zhentil alzaban sus armas y gritaban sus vítores a Hilan Grove, el nuevo lord del Valle de la Sombra. Cinthork y Zenit observaban la escena con preocupación mientras los primeros rayos de sol derramaban su luz sobre el patio de armas de la Torre Retorcida.

Dos recien llegados eran testigos al tiempo de este inesperado desenlace: Jesper y Sathelyn, que acababan de regresar de un viaje a Riba de Ashaba que les había llevado un par de días.

Los compañeros se pusieron rápidamente al día: Cinthork y Zenit le contaron a sus amigos el descubrimiento del asentamiento zhentarim en Tethyamar, así como lo averiguado acerca de los planes del Culto del Dragón. Del mismo modo, les pusieron al día sobre el secuestro del hijo del ya depuesto Lord Mourngrym y el ascenso de Hilan Grove como nuevo Lord del Valle.

Zenit y Sathelyn, por su parte, también pusieron al día a sus compañeros de lo que les había tenido ocupados en estos días.

Tras la batalla con Kragor y el Culto del Dragón en el bosque, Jesper había sentido que, de algún modo, su vínculo con Lathander se había roto. Quizá había extraviado su camino y olvidado demasiadas veces que la servidumbre al Dios del Renacer requería no sólo portar la gloriosa luz de Lathander, sino iluminar y calentar con ella a los demás.

Fue por ello que decidió alejarse de sus compañeros unos días, necesitaba recobrar el camino y renacer, como renace el sol cada amanecer por obra y gracia de Lathander. Y para honrar a su dios, le pareció una buena idea ayudar a que el Valle de la Sombra, un lugar tan sumido en la oscuridad en los últimos tiempos, renaciese también.

Así, lo primero que había hecho fue ponerse en contacto con los artesanos locales, el herrero BronSelgard, el carpintero y constructor Manomartillo Bucko a fin de iniciar el proyecto para la reconstrucción del Templo de Lathander en el Valle. Si bien, no disponía de los fondos necesarios para reconstruir un edificio con la grandeza del caído Salón del Despuntar del Alba, al menos erigiría un lugar en el que los fieles pudieran sentirse acogidos.

Luego, Jesper había viajado en compañía de Sathelyn hasta Riba de Ashaba, donde cerraría algunos contratos relativos a materiales para el templo. Además, el sacerdote había decidido adquirir provisiones para la Torre Retorcida, ya que debido a la amenaza drow, los campos se habían abandonado y varios centenares de personas se hacinaban tras los muros de la fortaleza.

Los compañeros no tuvieron mucho más tiempo para hablar ya que, a los pocos minutos de iniciarse este reencuentro, un soldado apareció para informar de que se había detectado movimiento de tropas drow bajo la superficie.

Hilan Grove verbalizó entonces lo que todos estaban pensando: el ataque sobre la Torre Retorcida se produciría aquella misma noche.

El nuevo Lord del Valle se apresuró a convocar a los compañeros a la sala de reuniones de la fortaleza a fin de organizar la defensa. Los compañeros, tras poner en común sus pareceres, llegaron a la conclusión de que debían convencer a Gunthor, hasta ahora la mano derecha de Mourngrym, de que no se marchase con el lord depuesto y permaneciese en la Torre para ayudar a la defensa.

Fue Jesper, en compañía de Zenit, quien se acercó a hablar con el valeroso guerrero enano. Aunque Gunthor se mostró reacio a permanecer en la Torre, abandonando así a Mourngrym en la búsqueda de su hijo, finalmente accedió a colaborar en la defensa. Después de todo, el enano no tenía demasiadas esperanzas en que Scotti siguiese con vida, así que sólo le pidió a los compañeros la promesa de que, una vez el Valle estuviese a salvo, le ayudarían a encontrar a los secuetradores del chico y ajusticiarlos.

Habían hecho un trato.

Así, los compañeros entraron en la sala de reuniones donde Hilan Grove, el nuevo Lord del Valle de la Sombra, les aguardaba para organizar la defensa de la Torre Retorcida de Ashaba.

El muro norte de la Torre sería defendido por Gunthor, Rancent y los cien guerreros venidos desde el Valle de la Bruma para auxiliar a sus vecinos. Zenit se colocaría en el muro oeste, junto con el capitán Thorvald, el comandante Breint y los cien Penachos Rojos de Lejanascolinas que habían sido enviados por los Arpistas.

El muro este sería defendido por Marek y la Orden del Mazo Ecuánime, apoyados por cincuenta mercenarios zhents. En el muro sur estaría Sathelyn, al mando de un centenar de guardias de la Torre. Jesper se ubicaría en el patio de armas para contener al enemigo cuando cayesen las puertas, junto con Hilan Grove y ciento cincuenta de sus mercenarios.

Por su parte, Cinthork bajaría a las catacumbas de la Torre para defender el paso a la suboscuridad junto a Rewel Tronada, el sacerdote de Lathander y un centenar de milicianos. Mientras, otro centenar de milicianos se encargarían de garantizar la seguridad de los quinientos civiles que permanecerían en el Salón del Trono.

Con todo listo para la batalla, solo quedaba aguardar la llegada de la noche.

Cinthork pasó el día en compañía de Marek y los guerreros de la Orden del Mazo Ecuánime, rezándole a Tyr para que les fuese propicio en la batalla que se avecinaba. Mientras, Jesper hacía lo propio junto a Rewel Tronada esperando el auxilio de Lathander en la contienda.

Por su parte, Sathelyn aceptaría la invitación de Breint y los Penachos Rojos para compartir la comida antes de la batalla. Mientras la mercenaria disfrutaba de aquella camaradería de armas, el mago Zenit se dedicaba a repasar sus conjuros y preparar algunos rituales.

Y así llego la noche, cuando los drow comenzaron a moverse bajo la tierra, pero también en la superficie, surgiendo de las arboladas para aproximarse en masa a la Torre. Los informes traidos por los mensajeros de batalla eran descorazonadores: los quinientos cincuenta defensores de la Torre Retorcida se enfrentaban a una marea de mil doscientos enemigos, entre ellos medio centenar de los temibles driders.

La puerta reforzada de las catacumbas fue la primera en caer. A pesar de las trampas de fuego colocadas por los compañeros en el túnel a la suboscuridad, los obstinados quaggots consiguieron llegar hasta el final del pasillo y echar la puerta abajo. Aunque Cinthork y Rewel lo dieron todo allí, pronto los drow se hicieron con el lugar. Por último, la irrupción de Viciira Kenmtor en las catacumbas, acompañada de varios magos y un drider se antojó mucho más de lo que los defensores podían manejar, así que se vieron obligados a retirarse y entregar el acceso al enemigo.

A Sathelyn no le fue mucho mejor en el muro sur. De hecho, la mercenaria estimó que no sería posible defender la posición tras unos breves lances de combate, así que tocó a una retirada quizá demasiado prematura.

La batalla se estaba torciendo rápidamente para los defensores, que necesitaban un golpe de efecto para darle la vuelta a la situación si querían conservar la Torre y sus vidas.

En el patio de armas, Jesper resistía junto a Hilan Grove y sus hombres. El sacerdote había creado un círculo de protección contra el mal que impedía acercarse a los enemigos a distancia de cuerpo a cuerpo. Una batalla que comenzaba a complicarse dio un giro inesperado con la irrupción tanto de Cinthork como de Sathelyn, que comenzaron a sembrar la muerte entre sus enemigos.

Sin embargo, aún aguardaban más sorpresas aquella noche. Nastra Kenmtor, la hechicera del clan drow, se encontraba en aquel patio haciendo uso de un conjuro de invisibilidad mayor. Su poderosa magia hizo tambalearse a los defensores, sobre todo después de que Jesper estuviera en serio peligro tras ser impactado por un golpe de rayo, primero, y por una bola de fuego después.

Finalmente, por suerte, los defensores lograron imponerse en el patio de armas. Con los soldados drow caídos, Nastra Kenmtor no tardaría en ponerse en fuga.

Mientras Hilan Grove y sus hombres aseguraban el patio, Cinthork, Jesper y Sathelyn corrían hacia el muro oeste para auxiliar a Zenit en esa posición, preocupados por si el mago tenía problemas.

Zenit, que permanecía en aquellos muros con la apariencia de un soldado corriente merced a su magia de ilusión, se alegró de ver aparecer a sus compañeros. La hechicería del mago elfo y el arco de Sathelyn hicieron su trabajo, pero fue Jesper, invocando el poder de Lathander, quien sembró el terror entre el enemigo cuando una explosión de su poder barrió a varios de ellos de los muros.

Las tornas de la batalla comenzaban a volverse, quizá aún había alguna esperanza para los defensores de la Torre. Con esto en mente, los compañeros corrieron hacia el interior de la fortaleza, donde el enemigo ya se había derramado y ponía en peligro a lo civiles.

El grupo no tardó en abrirse camino hasta el Salón del Trono a golpe de acero y magia. Allí, varios drow, un quaggot y un temible drider habían comenzado a masacrar a los civiles. Se desató una lucha feroz, en la que Cinthork ascendió a los palcos para aplastar a los arqueros drow mientras Sathelyn aniquilaba al quaggot y Jesper trataba desesperadamente de mantener con vida a un Zenit que se había enzarzado en un mortal intercambio de magia por flechas con el drider del que no estaba saliendo muy bien parado.

Finalmente, con solo el drider en pie, el paladín minotauro logró llegar hasta la abyecta criatura y posar sus manos sobre ella para invocar el poder de Tyr. La deidad de la justicia desató su poder a través de Cinthork, destruyendo a aquella abominación mientras los compañeros, exhaustos se tomaban un respiro al comenzar a escuchar los cuernos drow que tocaban a retirada.

Habían salvado la Torre Retorcida.

La jornada siguiente sería extraña, un amanecer ensuciado aún por el humo de la batalla y el hedor de la sangre derramada. Aquella noche se habían perdido las vidas de muchos soldados y civiles, también las de héroes como Gunthor, Marek y sus guerreros del Mazo Ecuánime o Rancent, aquel oficial del Valle de la Bruma que tan buena relación había entablado con los compañeros en los últimos tiempos.

Jesper se encargó de darles sepultura a todos, así como de entonar plegarias por las almas de todos los caídos.

Pero también hubo alegría aquella mañana, la alegría de los que habían logrado sobrevivir, perseverar ante la amenaza de una muerte segura. Todos ellos estallaron en vítores cuando Hilan Grove, el nuevo Lord del Valle, nombró a Cinthork, Jesper, Sathelyn y Zenit hijos predilectos del Valle de la Sombra.

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