Jugar Rol: Entregar el foco

Independientemente del juego de rol favorito de cada uno y de minucias tan importantes como el sistema, la ambientación y si nuestros dados tienen números o dibujitos, creo que todos los que disfrutamos de esta maravillosa afición acabaremos coincidiendo en que una de las claves del éxito de nuestra mesa es el grado de implicación de los jugadores.

Aunque la implicación de los jugadores en la partida no tiene porqué ser directamente proporcional a la cantidad de intervenciones de estos y su capacidad de acaparar protagonismo, sí opino que un reparto adecuado del foco ayuda a aumentar exponencialmente la implicación de los jugadores y su juego proactivo.

El foco, ese protagonismo que recae sobre un personaje en una escena o en algún momento de la misma, tiende a ser acaparado por los jugadores con mayores habilidades sociales o, en ocasiones, por aquellos que mayor conocimiento del juego o la ambientación poseen. Gradualmente, los jugadores más tímidos suelen ir retrayéndose hasta casi desaparecer de escena, limitándose a tirar sus dados cuando corresponde.

Una de las funciones del director de juego es distribuir el foco de un modo más o menos equitativo entre los personajes, aunque siempre teniendo en cuenta que no todos los jugadores se sienten igual de cómodos bajo la luz del protagonismo y forzar a alguien a un momento de exposición indeseada puede resultar bastante incómodo.

No olvidemos nunca que jugamos para divertirnos.


EL FOCO EN MANOS DE LOS JUGADORES

Mi experiencia en mesa me ha llevado a opinar que el intervencionismo por parte del director de juego a la hora de asignar foco, si bien es inevitable a veces, nunca da tan buen resultado como cuando son los propios jugadores los que involucran a sus compañeros dándoles protagonismo y arrastrándoles bajo la luz del foco.

Es como si ocurriese que, cuando el director entrega el foco, el jugador tímido se sintiese como el alumno al que sacan a la pizarra. Por el contrario, cuando el foco le es entregado por uno de sus compañeros, es como si le eligiesen para formar parte del equipo en cualquier juego de patio de colegio.

Y es que de eso se trata.

Cuando le entregamos el foco a otro jugador estamos creando equipo, enganchándole a la escena y demostrando que su personaje nos parece interesante. Al mismo tiempo, estamos creando conexiones dramáticas entre los personajes mediante su interacción.

Arrastrando a nuestros compañeros a las escenas, los personajes dejaran de ser unos tipos que están juntos solo porque los jugadores que los llevan han quedado para jugar en el mismo lugar o porque hemos puesto en una hoja de papel que Ralyn y Beliar eran amigos de la infancia.

Si logramos que cuando Ralyn está discutiendo con el guardia de la puerta, se gire y le diga a su amigo “Beliar, habla tú con este tío porque me está sacando de quicio”, estaremos creando unas dinámicas que poco a poco interiorizaremos, haciendo a los personajes más reales en nuestras cabezas.

Créeme si te digo que cuando tu personaje deja de ser un montón de estadísticas en una hoja y se convierte en algo vivo, la experiencia de juego mejora muchísimo. Hay varias formas de llegar a esto, pero las dinámicas de entrega de foco entre jugadores son una herramienta estupenda para ello.

Es importante que te fijes en que siempre hablo de entregar el foco, nunca de hacerte con él. En la medida de lo posible, deberías intentar no irrumpir en una escena cuando el foco recae sobre otro compañero, ya que podrías eclipsarle y acabar por cohibirle. Y estamos hablando de conseguir todo lo contrario.

Tan solo hace falta que estemos atentos al desarrollo de la escena para poder advertir ese momento en el que sería adecuado que el personaje de nuestro compañero interviniese:


    -DJ: El tabernero está contando batallitas de su época en el ejército, haciendo hincapié en lo duros que eran los soldados en sus tiempos. No te parece que realmente haya servido jamás, ni por su discurso ni por su forma de moverse.

    -Ralyn: Le escucho poniendo buena cara... pero sé que está mintiendo como sé que a Beliar le sacan de quicio los farsantes, así que miro a mi compañero de reojo para ver como se lo está tomando... ¿No te dan ganas de decirle a la cara lo que piensas de sus embustes, Beliar?

    -Beliar: ¡Y tanto! Doy un puñetazo en la barra y le grito “Guarda tu lengua embustera antes de que te la arranque”


Cuando entregamos el foco a un compañero, hacemos que su personaje brille incluso más que cuando ese foco viene del director de juego, enriquecemos las dinámicas de grupo y damos consistencia a los personajes y la historia.

Igual que lo entregamos, debemos confiar en que nuestros compañeros serán lo suficientemente generosos como para devolvernos el foco cuando proceda. Si no ocurre de un modo espontáneo, es algo que puede hablarse fuera de partida porque merece la pena hacerlo.

Mi consejo es que te intereses por los personajes de tus compañeros y sus trasfondos, que estés atento en las escenas por si surge el momento en que puedas involucrarlos. No tengas miedo de meter a tu personaje en un lío para que tu compañero te rescate; a veces es tan sencillo como en lugar de acercarte y robarle las llaves a ese guardia, pedirle a tu compañero que se acerque y hable con él para distraerle mientras lo haces... no sé... ¡Piensa en algo!



¿Y tú? ¿Sueles entregar el foco a tus compañeros durante las escenas?

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