DT8: Los Reinos (T2) - Reos del Mal Menor (7/8)

Tras su peligroso periplo por Los Nueve Infiernos, el grupo conformado por Cinthork, Jesper, Zenit, Alias, Cebodedragón, Doust, Jesshail y Thorvald se hallaba de nuevo junto al viejo roble donde solían reunirse con Elminster en los últimos tiempos. Precisamente, mientras Jesper procedía a rogar a Lathander para que trajese de vuelta a Simón, que yacía en brazos de Cinthork, Zenit utilizaba su anillo mágico para intentar contactar con el célebre archimago.

Solo obtuvo silencio.


Preocupados por esto, los compañeros caminaron hasta Shind con el corazón en un puño. No tardarían en toparse con los campamentos militares de los ejércitos de Los Valles. Allí estaban, junto a las tropas de Shind y el Valle de la Sombra, las tropas del Valle de la Daga, el Valle de la Bruma, el Valle de las Voces Perdidas, el Valle de la Cicatriz, Essembra, el Valle de Archén y el Valle de la Rastra.

Pendones negros ondeaban en los campamentos, así como en los balcones del pueblo: aquello no presagiaba nada bueno. Poco después se enterarían de que estos se debían a la reciente muerte de Lord Salom Clawtalon, víctima de un certero (o afortunado) disparo de una ballesta orca.

Mientras el resto de sus compañeros se dirigía a una posada para reponerse, Cinthork, Jesper y Zenit decidieron averiguar en qué punto estaban las posturas en lo referente a la Reunión del Escudo.

Con la alargada sombra de los zhentarim sembrando la sospecha en el corazón del grupo, los compañeros se dirigieron a la casa del nuevo lord de Shind: Yorel Altoarce. Allí encontrarían al dirigente en cuestión, tratando algún tipo de asunto confidencial con el abyecto Temmi Dharimm.

Tras despedir al mercader, Lord Yorel pondría rápidamente a los compañeros al tanto de la situación. Lo cierto era que la iniciativa para reconocer oficialmente la Corte Élfica como territorio drow se hallaba muy lejos de prosperar. En ese momento, solamente Shind y el Valle de la Sombra estaban a favor de la propuesta.

Los nueve valles que conformaban la Reunión del Escudo necesitaban de dos tercios de votos a favor de una iniciativa para que esta fuese asumida en el cónclave. Además, según le constaba a Yorel, los dirigentes de Lejanascolinas, Arbolelfo y Olmeda (miembros consultivos de la Reunión del Escudo) estaban intentando influenciar a los miembros de las diferentes comitivas para asegurar el voto contra la iniciativa.

Tras conversar durante un rato, los compañeros quedaron emplazados por Yorel a reunirse para la comida junto con Hilan Grove, Lord del Valle de la Sombra, y así trazar una estrategia común para conseguir los votos que necesitaban.

Como aún quedaban un par de horas para la comida, los amigos decidieron hacer algunas gestiones. Así, Zenit visitaría a Randal Morn, el lord al que sirvieran todos durante años en el Valle de la Daga.

Jesper, por su parte, se entrevistaría con Járesk Málorn, el Gran Concejal del Valle de la Bruma al que ayudaron durante el ataque de la Eldret Veluuzhra en la plaza del mercado de Riba de Ashaba.

Por último, Cinthork intentaría reunirse con Tisha Zhan, Lady del Valle de las Voces Perdidas, donde los compañeros exterminaron a una pérfida naga en colaboración con la Orden del Mazo Ecuánime.

Zenit no tuvo demasiado éxito en su empeño, pues Randal Morn guardaba más recelos hacia Hilan Grove y Yorel Altoarce que hacia los propios drow. Años de afrentas y ataques por parte de los zhentarim al Valle de la Daga no podían ser olvidados por el mandatario, ni aún con un poderoso enemigo común amenazando Los Valles.

La suerte de Jesper fue distinta, ya que Járesk Málorn, pese a desconfiar enormemente de los drow, tenía mucho que agradecer a los compañeros. Dicha gratitud, en combinación con la persuasiva oratoria del sacerdote, bastaron para que el Gran Concejal se mostrase dispuesto a apoyar la iniciativa que presentaría Lord Yorel.

Por su parte, Cinthork fue cordialmente recibido por Lady Tisha Zhan, quien le agradeció personalmente tanto los servicios del grupo en el Valle de las Voces Perdidas como el apoyo que los caballeros de Tyr habían prestado desde siempre en su hogar. El minotauro salió de allí con el voto favorable de la Lady en el bolsillo.

Durante la comida con Yorel e Hilan Grove, los compañeros se pusieron al día de sus progresos. Además, acordaron que los lores de Shind y el Valle de la Sombra intentarían hacerse con el voto del Valle de Archén. Por su parte, Zenit iría a entrevistarse con la Gran Consejera del Valle de la Rastra en compañía de Doust Maderadesul, con la clara intención de aprovechar la influencia del héroe en la región.

Todos acordaron volver a reunirse para la cena.

Cinthork visitaría al Gobernador del Valle de la Cicatriz, un sacerdote de Torm llamado Khelvos Dermenn. Mientras tanto, Jesper se vería con Lord Benett Kyan, gobernante de Essembra, quien seguramente tendría los nervios a flor de piel después de que, pocos días atrás, llegase la noticia de que la Eldret Veluuzhra había masacrado varios asentamientos humanos en La Maraña.

Zenit, finalmente, visitó la tienda de Relianna Silvereye, Gran Consejera del Valle de la Rastra, en compañía de Jesshail, ya que Doust se marchó precipitadamente, totalmente hundido por la reciente pérdida de su esposa y deseando alejarse de todo y de todos. Desgraciadamente, ni el mago ni su compañera fueron capaces de convencer a la jovial Relianna de la conveniencia de aceptar una iniciativa de la que ella no veía ninguna ventaja para su valle.

Cinthork encontraría a Lady Shawna Tosk saliendo de la tienda del Gobernador del Valle de la Cicatriz, lo que le indicó que tendría más trabajo del esperado. Aún así, pese a ser un hueso duro de roer, Khelvos Dermenn acabó accediendo a secundar la iniciativa. La proximidad de los credos del minotauro y el veterano sacerdote jugó sin duda un papel muy importante en la decisión.

La reunión más dura, sin duda, fue la que mantuvo Jesper. Tras ser recibido con bastante hostilidad en el campamento de Essembra, la frialdad de Lord Benett no hacía presagiar nada bueno. El reciente ataque de la Eldret Veluuzhra no propiciaba precisamente un acto de confianza por parte de aquel hombre. Y, por si fuera poco, el Primer Señor de Lejanascolinas, Meilzháir, acababa de reunirse con el mandatario. Sin embargo, las enormes dotes persuasivas de Jesper acabaron por llevar a su terreno al mandatario, que aceptó respaldar la iniciativa.

De camino hacia la residencia del Lord, los compañeros se toparían con Nastra Kenmtor. La drow iba acompañada de Amatista, ambas bajo el hechizo de ilusión que las hacía pasar por elfas doradas. Los compañeros pusieron a la maga al tanto de la situación antes de la reunión.

Cuando Cinthork intentó arrancar a Nastra la promesa de que, en caso de no salir adelante la iniciativa, los drow no iniciarían un acto violento, la maga le confesó que aquello no dependía de ella. Así, mientras el minotauro se dirigía junto con Jesper a la cena con Lord Yorel, Zenit se reuniría con Viciira Kenmtor, quien se alojaba en una de las posadas de Shind bajo la falsa identidad de una elfa dorada.

Durante la cena, Cinthork y Jesper escucharon el relato por parte de Hilan Grove acerca de cómo había fracasado el intento por convencer a Las Tres Espadas, los enmascarados gobernantes del Valle de Archén. Además, según Temmi Dharimm le había comunicado a Lord Yorel, la Gran Concejal de Arbolelfo, Kela Vóskorn, había estado aquella misma tarde visitando a Járesk Málorn; lo cual hizo temer a los compañeros que el Gran Concejal del Valle de la Bruma hubiese decidido cambiar el sentido de su voto.

Yorel también les contó que Randal Morn efectuaría un discurso en la Reunión del Escudo, al igual que los tres miembros consultivos: Meilzháir, Kela Vóskorn y Shawna Tosk. El propio Yorel iba a hablar, así que sugirió a los compañeros que colaborasen para defender la iniciativa.

Mientras eso ocurría, Zenit se reunía con la matriarca del clan drow de los Kenmtor para asegurar que Viciira no iniciase un baño de sangre si la iniciativa en la Reunión del Escudo. No solo consiguió aquello, sino también una valiosa información que situaba al Culto del Dragón en las cercanías de Riba de Ashaba: un contingente de cien hombres, escoltado por un dracocadáver, según le dijo Nastra. También un minotauro de pelaje negro, probablemente Kragor, viajaba con el Culto.

"Dile al minotauro que venga a verme si quiere asistir a la cita con su destino" -Dijo Viciira.

Aquella misma noche, antes de dormir, Zenit le contaría a su ahijado lo que le habían transmitido las drow. En ese instante, el grupo decidió que, tras la Reunión del Escudo, viajarían a Riba de Ashaba para interceptar al Culto del Dragón.

Además, los compañeros acordaron que, al día siguiente, tanto Cinthork como Jesper y Jesshail hablarían en la Reunión del Escudo para apoyar la iniciativa presentada por Lord Yorel.

A la mañana siguiente, todos los mandatarios de Los Valles se personaron en el espacio habilitado en el gran salón de la vivienda de Lord Yorel. Los compañeros observaron que Járesk Málorn se mostraba esquivo, por lo cual pudieron sospechar que el Gran Concejal del Valle de la Bruma no tenía muy claro el sentido de su voto.

El primero en hablar fue Lord Randal Morn, del Valle de la Daga, quien obvió bastante el asunto de los drow, enfocando más su discurso en el peligro que suponía el aumento de la influencia zhentarim en Los Valles. Fue un gran discurso que produjo bastantes asentimientos de aprobación.

Yorel replicó a Morn, con un discurso tan agresivo como despectivo que pretendía dejar por cobarde a cualquiera que no apoyase esa alianza con los drow que tan necesaria era para afrontar el peligro común de los goblinoides asentados en Cormanthor. Sus constantes puyas y burlas a Randal, sin embargo, le hicieron perder credibilidad.

Meilzháir pecó de excesivamente tremendista, esgrimiendo un discurso tan apocalíptico que bordeó el ridículo, arrancando incluso alguna sonrisa condescendiente.

Cinthork, por su parte, incidió en la necesidad de la unión para enfrentar al enemigo común. Sus apelaciones al sentido común y la colaboración, si bien estuvieron correctamente planteadas, quizá chocaron con el hecho de que el minotauro no se sentía demasiado cómo con la oratoria.

Kela Vóskorn enfocó su diatriba en el sacrilegio que constituía permitir que los abyectos drows se asentasen en un lugar tan sagrado como la antigua corte élfica. Además, realizó alguna amenaza velada en cuanto a las posibles repercusiones comerciales de la presencia drow en Cormanthor. Su discurso no impresionó a nadie.

Sí hizo un buen discurso Jesshail, quien narró su propia experiencia en Los Nueve Infiernos junto a Cinthork, Jesper y Zenit para pedir a los presentes que confiasen en el criterio de los aventureros. La maga hizo pensar a más de uno con sus palabras.

Shawna Tosk utilizó la retórica para exponer un sinfín de datos económicos que anunciaban un colapso económico en la zona si se permitía que la iniciativa prosperase, ya que Lejanascolinas, Arbolelfo y Olmeda romperían relaciones comerciales con Los Valles. Los presentes tomaron su discurso con bastante escepticismo.

Todo estaba por decidir, solo quedaba el discurso de Jesper antes de proceder a la votación y Járesk Málorn parecía tan indeciso como al principio de la reunión.

El sacerdote de Lathander dominó el relato político con una soltura apabullante, incidiendo en la fortaleza de la unión ante la adversidad, el poder del perdón y la necesidad de trascender para enfrentar a un mal mayor. Cuando su discurso acabó, la sala se puso en pie para aplaudir.

Llegado el momento de la votación, Járesk Málorn se levantó de su asiento para anunciar que apoyaba la iniciativa, con lo cual esta saldría delante y los drow del clan Kenmtor se establecerían con total legitimidad en los territorios de la antigua Corte Élfica.

Mientras la mayoría de asistentes se felicitaba entre sí, Randal Morn, las Tres Espadas y Relianna Silvereye se marchaban de la sala con el gesto arrugado. Pocos minutos después comenzarían a debatirse los detalles de la operación militar que habría de liberar Cormanthor de la presencia goblinoide.

Mientras estos asuntos se debatían, Cinthork fue a la posada donde se alojaba Viciira. La drow le confirmó lo que le había contado Zenit acerca del Culto y la presencia de su antiguo amigo, ahora enemigo mortal, Kragor. La matriarca le dijo que podría permitir que un pequeño grupo viajase a Riba de Ashaba utilizando los círculos de teletransporte drow.

Aquella noche, Cinthork, Jesper y Zenit entraron en los túneles para dirigirse a Riba de Ashaba con la intención de frustrar los planes del Culto. No iban solos, pues Alias, Cebodedragón, Jesshail, Simón y Thorvald les acompañaron.

Aquella noche, Jesshail le pidió a Zenit su anillo mágico para poder contactar mentalmente con su marido, Merith. La maga regresó con lágrimas en los ojos.

Tras un breve periplo, los compañeros utilizaron los círculos drow para llegar a un bosque cercano a la localidad de Riba de Ashaba. El amanecer mostraría la ciudad en la lejanía, río abajo. En la dirección opuesta, el humo que delataba la presencia de un campamento... tal vez el Culto.




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