Dirigir Rol: Diseñar y dirigir campañas políticas.
Hace ya algún tiempo, escribí otro artículo sobre las partidas políticas. En aquella ocasión, dicho artículo giraba en torno al comportamiento que yo consideraba idóneo por parte de los personajes (jugadores y no jugadores) en ese tipo de partidas donde la fuerza bruta es desaconsejable o directamente inefectiva y en las cuales las acciones veladas e indirectas suelen ser la piedra angular.
El otro día, un seguidor del blog
me hizo saber que echaba de menos en el artículo un enfoque más
organizativo en cuanto a la dirección de juego. Es decir, le
parecía cojonudo muy bien que el anterior artículo
explicase como debían fluir los PJ y PNJ en una partida política,
pero quería saber por dónde empezar, como director de juego, a
planificar su partida política.
Organizar una campaña de rol con temática política es siempre un emocionante desafío que puede dar unos resultados gratificantes y maravillosos. También he de ser honesto: no creo que sea un estilo satisfactorio para todas las mesas, así que debemos asegurarnos de que todos queremos jugar a lo mismo porque si no, hay quien se puede frustrar mucho.
EL SISTEMA SÍ IMPORTA
Si lo dijo ya Ron Edwards en 1999, no le voy a quitar la razón yo; que soy un mindundi. Existen numerosos sistemas diferentes en los juegos de rol, cada uno articulado en torno a diferentes mecánicas que podrían influir per se en la experiencia de juego. La mayoría de sistemas de juego, no obstante, pueden ser fácilmente adaptados para partidas políticas.
Si echo la vista atrás, las mejores partidas políticas que he disfrutado como jugador fueron con Séptimo Mar y Casas de Sangre. Como director de juego, he descubierto que las mecánicas de los Pbta dan muy buen resultado en este tipo de partidas.
POLÍTICA SÍ, PERO... ¿DE QUÉ VA ESTO?
Sería bueno que te situaras en cuanto a la temática que quieres explorar dentro de tu campaña política: ¿Te interesa simplemente la lucha por el poder? ¿Quizá la diplomacia inherente a la política exterior? ¿La gestión económica y logística? ¿La lucha por los derechos civiles? ¿La balanza entre la seguridad y la libertad?
Existen numerosos temas concretos que pueden usarse como eje central de una campaña política y respecto a los cuales todos tenemos una opinión formada (que puede coincidir o no con la de nuestro personaje). Explotar estos temas tan identificables puede ayudar a generar intensidad en mesa.
CREA ADVERSARIOS MOLONES
Si quieres que tu campaña política
no sea una mierda empapelada un fracaso, vas a tener
que poner más atención que nunca a la hora de diseñar a
los adversarios de los personajes. La interacción social
debería ser una de las piedras angulares de las partidas, así que
deberías huir de los personajes unidimensionales y
excesivamente arquetípicos. Los malos y buenos sin dobleces no
funcionan demasiado bien en las partidas políticas adultas, por
mucho que te molase el Cardenal Richelieu de Los
Mosqueperros.
Especialmente si tu campaña política tiene lugar en un mundo de ficción, deberías tener claro cuales son las ideologías dominantes. Igualmente, te vendrá muy bien detallar las facciones políticas y sus líderes, así como las instituciones gubernamentales o los posibles grupos de presión existentes.
PERSONAJES A LA MEDIDA
Los personajes de los jugadores
deberían adaptarse como un puto
guante a la temática política del juego para que este
funcione como un reloj. Igual que huíamos de los PNJ planos, los
personajes jugadores deben tener su propia historia, motivaciones
y objetivos. Esto ayudará a que los jugadores sepan conectar
mejor con sus personajes y puedan “ponerse en su piel”.
Lo ideal sería que existiese conflicto entre los personajes jugadores en alguno de los puntos (motivación, objetivos, conflicto personal), aunque no en todos; ya que esto obligaría a realizar demasiados malabares narrativos para mantener un grupo cohesionado durante toda una campaña.
DECISIONES Y DILEMAS
Las partidas políticas, al menos las bien llevadas, suelen estar plagadas de dilemas éticos y morales. Tu obligación como director de juego es que los jugadores siempre sean conscientes de todas las implicaciones que puede tener la decisión que sus personajes están tomando, al menos con la información que manejan sus personajes.
Que un personaje sea engañado
en una partida política por un PNJ, mola y está chulísimo...
es lo deseable. Sin embargo, que un jugador sea engañado por su
director de juego en base al desconocimiento que tiene del
funcionamiento del mundo que ese director de juego ha creado
porque ese capullo director le oculta
información, es un mierdeo una mala praxis e
incluso una bajeza moral.
PREPÁRATE PARA CURRAR
Uno no se da cuenta de lo desafiante que es una campaña política hasta que no se pone “al turrón”. Si todo va como debiera, el escenario será muy volátil y te obligará a reorganizarlo todo constantemente.
Personalmente, prefiero centrarme en crear personajes con objetivos y conflictos en lugar de preparar tramas; considero que es un método mucho más eficaz y que ahorra una gran cantidad de trabajo estéril. El sistema de frentes de los Pbta es ideal para este tipo de campañas.
CUIDADÍN CON LA PROYECCIÓN
Como ya he dicho, una partida política que funciona bien suele estar plagada de dilemas éticos y morales, así como de temas que pueden ser especialmente sensibles. No pocas veces he visto a jugadores proyectar demasiado y perder de vista la línea que separa la ficción de la realidad.
Además de los conflictos que puedan surgir entre personajes (que pueden proyectarse fácilmente a los jugadores), las diferencias ideológicas de los jugadores o sus distintas opiniones sobre temas sensibles pueden saltar a la palestra en cualquier momento generando conflictos y tensión reales en mesa.
Es extremadamente fácil llegar al momento donde esa chicha que enriquece la partida pasa a ser un problema. Muchas veces bastará con un “Tranquilos, que estamos jugando”, aunque otras veces puede que sea necesario parar la partida para que la gente recupere la calma y hablar de ello para enfriar las cosas.
Ten en cuenta que podrías verte en la situación de que determinados jugadores no puedan jugar juntos a este tipo de partidas porque hay problemas que podrían trascender a lo personal. Este es un caso extremo, pero no tan inhabitual como podrías creer. Si es así, quizá no debas sentar a esos jugadores a jugar ese tipo de partida... después de todo, jugamos al rol para divertirnos; no para tener malos rollos.
¿Y tú? ¿Has diseñado alguna campaña política?
¿Qué temas trataba?
¿Los PJ eran aliados entre sí? ¿Eran oponentes?

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