Miscelánea: Miniaturas Sí o miniaturas No.
Hace solo un par de días, en uno de los grupos de rol que sigo en Internet, se planteaba el debate sobre el uso de miniaturas y cuadrículas en los juegos de rol. Como te puedes imaginar, todo aquello trajo consigo el correspondiente debate sobre qué es rol y qué no es rol, además de la clásica aparición de alguno de aquellos mesías que suelen sostener que, todo el que no juega como ellos, en realidad es una especie de tarado intelectual que mancilla el hobbie con su mera presencia.
Acalorados debates de Internet aparte, me pareció un tema muy interesante el de este elemento tan ligado a los juegos de rol desde su mismo origen, así que decidí que lo usaría para escribir mi entrada de esta semana en el blog y contaros un poco mi opinión respecto al tema que nos ocupa.
El de las minis en los juegos de rol, no el de las confrontaciones de internautas; para ese no me siento espiritualmente preparado.
¡¡MINIS SÍ!!
En mi opinión, es cierto que tanto las miniaturas como la cuadrícula ayudan a dejar meridianamente claro el posicionamiento en combate de los personajes, evitando la confusión que podría derivar de una descripción no muy clara por parte del director o que el jugador no hubiera entendido bien.
Estos elementos fijan y determinan de forma extremadamente eficiente factores como la posición, el alcance o movimiento, consiguiendo así evitar muchas de las discusiones que podrían producirse en un escenario más laxo: si una casilla son dos metros y tu arma tiene diez de alcance, eso son cinco casillas; no hay más que hablar.
Hay que tener en cuenta que no todas las personas tenemos la misma capacidad de pensamiento abstracto e imaginación, por lo que una miniatura evocadora puede ayudar a algunos en su ejercicio de inmersión. Quizá a pesar de la chula descripción del director, el jugador no llegue a ver un ogro en su cabeza, en cambio si se lo imagine viendo esa mini de ogro furioso que casi dobla en tamaño a la de su personaje.
En esta línea acerca de la ayuda a la evocación que suponen las miniaturas, también podríamos incluir otro tipo de puestas en escena como las maquetas. Lo cierto es que combatir en una maqueta superchula y usando miniaturas no solo es algo muy pintón, sino que además puede sumergir de lleno en la escena sobre todo a aquellos jugadores con más problemas imaginativos.
¡¡MINIS NO!!
Pues creo que las virtudes del uso de cuadrículas y miniaturas en los juegos de rol son más o menos también su defecto. Voy a intentar explicar esto sin parecer un chalado con personalidad múltiple (en la medida de mis posibilidades).
Del mismo modo que las miniaturas y la cuadrícula ayudan a fijar con claridad el posicionamiento en combate, también corren el riesgo de acabar fijándolo en la imaginación para acabar convirtiéndolo en algo estático y carente de dinamismo.
Un combate es una situación en la que la gente se mueve de aquí para allá, vuelan cosas por el aire y todo el mundo actúa más o menos a la vez. El uso de la cuadrícula a veces incrusta en la mente de los jugadores que cada personaje está pegado con superglue a una baldosa determinada, esperando su turno para dar espadazos aquí y allá pero sin sacar los pies del azulejo, no vaya a ser que pise lo fregao.
Del mismo modo, mientras que a algunas personas las miniaturas les ayudan a evocar las escenas, a otras les sacan completamente de ellas. Sin las minis y la cuadrícula, los jugadores ven en su cabeza a los orcos rugiendo a su alrededor mientras todos combaten en el bosque. A veces, las minis consiguen que los jugadores solo vean un tablero y muñecos, sacándoles totalmente de la imaginación para situarles en un mero juego de mesa.
Es indudablemente cierto que las miniaturas pueden condicionar la experiencia imaginativa de juego, empujándote de alguna manera a ver lo que hay en el tablero en lugar de lo que está en tu cabeza. Como no tengo la seguridad de haberme explicado muy bien, te voy a poner un ejemplo:
Yo vi la película de Conan (la buena) mucho antes de leer ningún libro de Robert E. Howard. Este hecho vició de algún modo mi experiencia imaginativa de modo que, cuando leía un libro de Conan, en mi cabeza siempre veía a Arnold haciendo esto y aquello. Seguramente, si hubiese leído primero los libros, me hubiera imaginado al bárbaro con un aspecto algo distinto generado por mi propia fantasía.
¿Te suena? ¡Claro que sí! Porque cuando viste Juego de Tronos después de haber leído los libros dijiste “John nieve no es así, vaya mi**** de tío han cogido para el papel”. La gente que ha visto primero la serie, al leer los libros siempre ve a Kit Harington en su cabeza (y mira que lo siento).
Nota: Sí, lo reconozco... disfruté mucho al leer como moría John Nieve, pero disfruté a un más al ver morir al Nieve de Harington, mucho más odioso.
EN DEFINITIVA
Mi opinión es que, tanto las miniaturas como la cuadrícula, son simplemente una herramienta que está ahí para ser utilizada o no. Como cualquier otra herramienta, tiene sus pros y sus contras; por lo que resultará más propicia para unos juegos que para otros y con unas mesas más que con otras. Honestamente, no creo que exista una postura buena y otra mala al respecto.
Particularmente, soy más partidario de las miniaturas que de la cuadrícula. Mientras que las miniaturas sobre un mapa esquemático ayudan a ubicarse en la ficción, no necesariamente llevan el combate a una sensación estática similar a la que se produce con la cuadrícula. Esto, claro está, es solo una impresión personal.
En juegos con un componente táctico muy importante, como D&D o Pathfinder, por ejemplo, el uso de estos elementos puede ser mucho más útil a fin de aclarar correctamente posición, movimiento y alcance. Se puede jugar a estos juegos perfectamente sin miniaturas, como a todos, pero es cierto que quizá no le saquemos todo el partido táctico al combate. Como siempre, todo va a depender de cual sea la experiencia de juego que estamos buscando.
Y hasta aquí todo por hoy... ¿Minis
sí? ¿Minis no?... Minis, depende.
Igual no te he ayudado demasiado con el artículo de hoy, pero me apetecía aportar mi visión al respecto.
¿Y tú? ¿Usas miniaturas en tus juegos de rol?
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Nota seria: Las miniaturas de la foto son de mi gran amigo Daz, cuyo espectacular trabajo puedes encontrar en Instagram en la cuenta dazdaz22

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