Miscelánea: Jugar al rol siendo un viejales.

No nos vamos a engañar: jugar al rol cuando se es una persona adulta es complicado. Supongo que la cercanía de mis cuarenta y tres palos me hace reflexionar sobre esto. Cuando digo que es complicado jugar al rol siendo adulto no me refiero, obviamente, a que sea complicado abandonar el estado de racionalidad y seriedad adulta para tirar dados y fingir que lanzo rayos por mis manos para masacrar a duendecillos de orejas puntiagudas... esa mierda eso es fácil para mí y me encanta.

Al decir que es difícil jugar al rol siendo adulto me refiero, principalmente, a que es complicado continuar jugando de forma regular y con un grupo estable debido a las obligaciones de la vida de persona mayor adulta: trabajo, hijos, pareja, nopuedoconmivida, crossfit, yoga o autodestrucción televisiva, por ejemplo.

Aún recuerdo con nostalgia los tiempos de la adolescencia, cuando jugábamos como auténticas bestias en sesiones de ocho horas que se repetían varias veces por semana. Pero todo aquello ya pasó, porque ahora soy un viejales adulto.

Quizá te encuentres en mi misma situación: la de una persona entrada en años que quiere seguir quedando con sus colegas (también entrados en años, pero peor conservados) para machacar monstruitos verdes con orejas puntiagudas o para entrar en catacumbas oscuras para investigar los crímenes de un culto de desfasaos que adoran a un bicharraco con cabeza de pulpete. Sin embargo, organizar una partida se convierte en todo un calvario debido a las obligaciones de cada quien, no digamos ya lo de intentar montar algo mínimamente regular.

¿Lo ves imposible? ¿Temes que acabarás abandonando ante la adversidad? No te preocupes, puedes seguir jugando al rol aunque pintes canas. Yo te explicaré como hacerlo sin morir en el intento.


CONSIGUE UN GRUPO DE JUEGO, O VARIOS

Consigue, al menos, un grupo de juego; aunque pertenecer a dos o tres grupos te puede facilitar mucho aquello de lograr jugar más a menudo. Para mí, el grupo ideal en cuanto a tamaño es el de tres jugadores mas el director de juego. No obstante, recomiendo conformar un grupo de entre cuatro y seis jugadores, porque siempre ocurre que alguien tiene que llevar al niño al dentista, arreglar sus papeles del divorcio, revisarse la próstata o pegarse con su cuñado en la barbacoa familiar.

Asegúrate de tener al menos un par de jugadores entre estos que nunca o casi nunca fallen. Ellos serán tu seguro de vida para garantizar el chute de rol periódico que necesitas.



JUEGA AUNQUE LLUEVA, NIEVE, TRUENE O VENGA CTHULHU

Intenta, en la medida de tus posibilidades, no posponer partidas porque alguien falle. Créeme, si haces esto, cada vez la gente comenzará a fallar más a menudo.

Si algún jugador no está, simplemente obvia su personaje, apártalo manteniendo la coherencia de la historia o haz lo que te de la gana, pero siéntate en esa mesa con los que sí han aparecido para jugar y montad una buena partida de rol... os lo merecéis.



NADA DE CASTIGOS, NO ERES EL “PROFE” NI EL “PAPÁ”DE NADIE

No eres el profe de la clase, ni el papá del jugador que no ha venido, así que no le castigues por fallar a tu partida. Nada de matar a su personaje, ni robarle objetos o hacerle cualquier perrería. En primer lugar porque es una actitud mezquina, en segundo lugar porque al jugador no le va a gustar cuando regrese y eso va a generar mal rollo, en tercer lugar porque la jugadora que llevaba a la maga Luzne, a la cual mataste en su ausencia, da clases de kick-boxing tres días a la semana.

Ya en serio, como hemos dicho: todos tenemos obligaciones como adultos y tu jugador bastante tiene con haberse perdido la partida para hacer cualquier otra cosa que, probablemente, le apetecería menos.

No te comportes como un imbécil.



HAZLO FÁCIL, HAZLO BREVE

Probablemente os veáis obligados a espaciar mucho las partidas, quizá con una frecuencia de una al mes. Esto no juega demasiado a favor de la capacidad retentiva de las personas y dificulta en cierto modo el reenganche a las tramas.

Por este motivo, puede que no sea buena idea aquello de idear complejas y enrevesadas tramas llenas de personajes no jugadores, giros, subtramas y pistas ambiguas. Si no vas a poder jugar con una frecuencia de al menos un día a la semana, ejecuta una trama sencilla y más o menos lineal en su planteamiento.

No te preocupes, la experiencia nos dice que los personajes se joderán complicarán la vida ellos solitos.

Igualmente, si no puedes establecer esa partida semanal, es fácil que los jugadores de desenganchen y una campaña larga les resulte, no larga, sino interminable. Intenta que tus arcos argumentales se cierren en dos o tres sesiones, a ser posible. Esto ayudará a la mesa a obtener una sensación de logro y progreso que no se haya ido diluyendo gradualmente a lo largo de demasiados meses de juego.

Si la cosa ha funcionado muy bien, siempre podéis retomar esos personajes para comenzar una nueva mini-campaña.



APROVECHA LA TECNOLOGÍA

Tengo que reconocer que, aunque en principio era sumamente reacio a aquello del rol online, este ha resultado ser una herramienta que me ha salvado la vida (roleramente hablando). Este modo de juego permite ir directamente a la chica, es decir, centrarse exclusivamente en el juego.

El hecho de que se elimine el tiempo necesario para que los jugadores se trasladen al lugar de la quedada, así como el posterior regreso a casa, ahorra un par de horas de tiempo disponible para todos, lo que puede hacer más fácil cumplir con los objetivos de juego: una sesión de cuatro horas que implicaba seis debido al transporte, ahora es exclusivamente de cuatro horas.

Evitar las molestias del transporte también ayuda a flexibilizar el tiempo de juego si es necesario sin tener que hacer a alguien que se desplace para una partida relativamente breve. Jugando online, podríamos quedar perfectamente para una partida de hora y media que, en modo presencial, no sería rentable para esa jugadora que vive donde Cristo perdió la sandalia.



NO PIERDAS EL TIEMPO CON NADIE, NI SE LO HAGAS PERDER

Como ya he dicho, no eres el papá de nadie... para bien y para mal. Nuestro tiempo de adultos es extremadamente valioso y nuestro tiempo como adultos roleros, siendo infinitamente más escaso, adquiere un valor incalculable.

Si alguno de los jugadores no funciona en mesa y perjudica la experiencia de juego, habla con él para intentar solucionarlo. Si no podéis llegar a un acuerdo, lo mejor será que deje el grupo y lo sustituyas, si es posible, por alguien que encaje mejor.

No seáis brutos, hay que diferenciar entre la gente que necesita un poco más de tiempo para adaptarse al ritmo de la mesa, ya sea porque es tímida o por inexperiencia de la gente que está buscando una experiencia completamente distinta a la nuestra o, directamente, es gilipollas.

Como consejo, con los gilipollas ni habléis, echadlos directamente de vuestra mesa. Vuestros demás jugadores os lo agradecerán, así como vuestra salud mental.





Espero que te sirvan estos consejos.

¿Y tú? ¿Eres también un rolero entrado en años?

¿Cómo te lo montas para poder jugar a tu (avanzada) edad?

¿Tú pareja también te dice que estás muy mayor para jugar a elfos y orcos?





Comentarios

Entradas populares de este blog

Dirigir Rol : Subtramas

Cuando las cosas no están saliendo bien

Los Reinos (T4) - Las Tablas del Destino (12/18)