Jugar Rol: Jugar un buen personaje
Como jugador de rol, aquello de interpretar personajes interesantes siempre me ha llamado la atención. Los tropos están bien, claro, por eso son tropos: porque funcionan. La seguridad que proporciona el arquetipo es buena cuando te inicias en el hobby o si no tienes demasiadas ganas de complicarte la vida, lo cual es magnífico igualmente.
Antes, pensaba que el hecho de que mi personaje resultase interesante o no derivaba de mi interpretación en mesa y de cómo más o menos hacía que esta fuese coherente con las escasas líneas de mi trasfondo.
Hoy por hoy, sin embargo, pienso que una buena caja de herramientas puede ayudarte mucho a la hora de crear un personaje interesante, tanto de jugar como de mostrar en mesa.
Si me lees habitualmente, sabrás que siempre he sido contrario a aquello de que los jugadores presenten al director de juego dos folios de trasfondo. Pues, bien, me mantengo firme: veinticinco palabras es todo lo que el director de juego necesita saber inicialmente de tu personaje.
Las herramientas que voy a mencionar hoy son exclusivamente para ti, para ayudarte a comprender a tu propio personaje, ya que cuanto mayor sea la comprensión que tienes tanto sobre él y su personalidad como sus motivaciones, más fácil te será interpretar sus acciones y, sobre todo, decisiones de un modo coherente.
¿Y cómo hacemos un personaje interesante?
EL CONFLICTO
Un personaje interesante siempre tiene un problema, algo que le complica la vida y le empuja a tomar decisiones que le perjudican más que le benefician. Si te gusta jugar personajes impecables y sin conflictos, está bien... aunque no serán interesantes y, casi me atrevería a decir, que ni siquiera serán muy adultos.
EL OBJETIVO
El personaje ha de tener un objetivo, aunque el mismo quizá no lo sepa porque está grabado en su subconsciente. Pero debes tener clara cual es la meta que tú como jugador quieres para el personaje. Llevar al personaje hasta ese destino es la brújula que guiará tus decisiones.
EL PASADO ES PASADO
Recuerdo que yo era muy fan de crear personajes con traumas chunguísimos y pasados super traumáticos con familias pasadas a cuchillos por los orcos y toda esa basura. Esto da color, pero ni es imprescindible ni es realmente tan original e interesante.
Los objetivos serán lo que haga evolucionar al personaje, avanzando a pesar del conflicto. El pasado será irrelevante un par de sesiones más tarde y seguramente no va a aportar tanto como crees.
Buen momento para recordar mi regla de las veinticinco palabras.
PERSONAJES QUE PIERDEN
Este punto tiene mucho que ver con el conflicto, o puede tener que ver. No deberías tener miedo a que tu personaje cometa errores o tome malas decisiones. Las personas crecemos con los fracasos más que con los éxitos y a tu personaje le ocurrirá lo mismo.
Habla con tu director de juego y pónselo difícil a tu personaje, que se hunda dos o tres veces antes de tener la oportunidad de salir a flote.
LOS VÍNCULOS
Tu personaje no será interesante si solo es un títere al que diriges como si estuvieses en un videojuego y que solo interactúa cuando esto sirve al propósito de resolver el reto planteado por el director... ¡o peor aún! Que se limita a ser puramente reactivo.
Tú no hablas solo para comprar el pan (al menos si estás medio socializado), también tienes conversaciones insustanciales con tus amigos, con tu familia... discutes de política, de religión.
Haz que tu personaje hable de nada de vez en cuando, que quiera ver a su madre o que se enfade con su compañero porque este ha dicho algo que él considera inconveniente. Todas estos pequeños detalles dotarán de vida a tu personaje y lo harán interesante.
Esto, entiéndeme, no quiere decir que le estés dando la murga a la mesa con la vida interior de tu personaje. Se trata de soltar de cuando en cuando alguna pequeña pincelada.
QUE NO DIGA TODO LO QUE PIENSA, HAZLO TÚ
Las personas nos callamos cosas, no decimos todo lo que pensamos. Si, durante el juego, explicas que tu personaje se queda callado o pone buena cara pero también detallas cómo está pensando algo totalmente distinto a lo que refleja su actitud, estarás compartiendo la vida interior de tu creación con el resto de la mesa. Les estás enseñando un personaje interesante.
A la vez, les estás proponiendo un curioso reto de metajuego: ellos saben como jugadores lo que piensa o quiere tu personaje, pero sus personajes lo desconocen por completo. Si estás en una mesa con jugadores hábiles y que quieren divertirse, esto puede dar lugar a muchas de las mejores horas que vas a vivir jugando al rol, créeme.
MINIMALISMO DE PERSONAJE
Es fácil caer en la tentación de crear un personaje cuya familia fue asesinada, que es alcohólico, cuyo hermano ha sido secuestrado y que, además, busca la vacuna contra una enfermedad que él mismo creó por accidente.
Un personaje complejo no es un personaje con una biografía turbia, un trauma irresoluble y un objetivo grandilocuente. Lo cierto es que, normalmente, uno de esos elementos bastaría más que de sobra.
Lo único importante es la meta y el conflicto. A partir de ahí, las decisiones que tome tu personaje le harán interesante siempre que no pierdas el foco en esos dos elementos.
¿Y tú? ¿Sigues algún método para crear personajes interesantes?
¿Te da un poco igual su tu personaje es interesante o no?
¿Te gusta descubrir personajes interesantes en mesa de mano de otros jugadores?

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