Draconis Tempora: Los Reinos, Cuentos de los Valles (6/12)

 Tras su encuentro con aquel constructo en el bosque, el sacerdote Jesper, el paladín Cinthork e Hilan Grove y sus dos hombres regresaron al pueblo. Fue un viaje silencioso y lleno de cavilaciones. Tan sombrío era el ambiente que ni siquiera hubo despedidas cuando el grupo se dividió al llegar al pueblo.

Ya en el pueblo, Cinthork y Jesper se reunieron con Zenit, quien había pasado aquellos días estudiando en la biblioteca de la Torre Retorcida. De hecho, el mago había logrado aprender el conjuro de invisibilidad.



Los compañeros pusieron al mago al día de lo encontrado en el bosque, con la esperanza de que Zenit aportase algo de utilidad al escuchar la descripción del constructo. Sin embargo, el mago no conocía las concreciones de aquella creación mágica.

Después, mientras Cinthork y Zenit se encaminaban a la Torre Retorcida para informar a Gunthor, mano derecha de Lord Mourngrym, de sus averiguaciones, Jesper se acercó al Salón del Despuntar de la Mañana para hablar con Munro Casimar acerca del constructo.

En la Torre, ni Gunthor ni Thorvald (el capitán de la guardia) habían oído hablar jamás de ese tipo de constructo en particular; así que no fueron de mucha ayuda a ese respecto. Por otra parte, el enano estuvo de acuerdo en dirigir las patrullas de jinetes de grifos a la zona del Valle donde los compañeros se habían topado con los bandidos. Además, Gunthor añadió que utilizarían aventureros a sueldo para intentar una limpieza de la zona.

Fue entonces cuando Cinthork recordó a Raunthides, aquel mago del Valle de las Voces Perdidas del que Gunthor le había hablado días atrás, durante una cena celebrada por Lord Mourngrym en la Torre.

Aquel mago tenía fama de ser el tipo con más información de los Reinos. A través de él, seguramente pudiesen obtener información valiosa tanto acerca de los drow de la familia Kenmtor como acerca de aquel extraño constructo.

De ese modo, el grupo decidió encaminarse al Valle de las Voces perdidas en busca de Raunthides. Cabe mencionar que, pese a la reticencia de Gunthor, finalmente Jesper consiguió convencerle para que cediese tres caballos de monta al grupo, lo que aceleraría el viaje de los compañeros hasta su destino.

Al alba del día siguiente, tras hacerse con unas provisiones, los compañeros pusieron rumbo al Valle de las Voces Perdidas.

Tras un par de días bastante tranquilos, hallándose en tierras del Valle de la Bruma, escucharon un gran estruendo, seguido de gritos de auxilio.

Al seguir el origen de los gritos y el ruido, se toparon con una escena impactante: en mitad de un claro donde yacían cinco cadáveres de soldados con sus monturas, un jinete gritaba atrapado bajo su caballo mientras un enorme gigante de las colinas se acercaba a él blandiendo un descomunal garrote.

Cinthork fue el primero en arrojarse al combate, si bien pronto comprendió lo equivocado de aquella estrategia cuando el gigante le vapuleó sin misericordia con su colosal clava. Jesper y Zenit hicieron uso de su magia desde la distancia, esquivando como podían los árboles que el gigante arrancaba del suelo y les arrojaba.

Finalmente, el jinete, que acababa de ser liberado de su montura muerta por Cinthork, disparó su ballesta desde una posición precaria. Sin embargo, el afortunado disparo entró por el globo ocular del gigante, perforando su cerebro y matándolo en el acto.

El soldado, que pertenecía al cuerpo militar de los Jinetes del Valle de la Bruma, era un veterano llamado Rancent. Les contó que él y sus hombres venían siguiendo el rastro de un gigante que había atacado varias granjas, llevándose a sus habitantes.

Para sorpresa del contingente, no se trataba de un gigante sino de dos. Los monstruos despedazaron al pelotón y, mientras uno de los gigantes seguía su camino portando la gran jaula de madera en la que gritaban los aterrorizados aldeanos, el otro se había quedado para rematar al resto de los jinetes.

Los compañeros no dudaron en ayudar a Rancent a salvar a los granjeros, así que se dispusieron a seguir el rastro del segundo gigante. Las habilidades aprendidas por Zenit durante sus años de guerreo en las lindes goblin le ayudaron a seguir ese fácil rastro sin mucho problema.

Tras pasar la noche en el bosque, encontraron la cueva del gigante por la mañana.

Zenit empleó su recién aprendido hechizo de invisibilidad para adelantarse al resto de sus compañeros; que le seguían a cierta distancia. A fin de no llamar la atención con una antorcha, era Jesper quien guiaba a Cinthork y Rancent, incapaces de ver en la oscuridad.

Allí, presenciaron como el gigante removía un enorme puchero. Poco después, se encaminaba a otra zona de la cueva y regresaba con un hombre cogido por los pies, que pataleaba histéricamente.

Con impotencia, presenciaron como el gigante tomaba con cada mano una pierna del hombre y lo partía por la mitad para echarlo al puchero.

Los compañeros decidieron dirigirse entonces a la zona de la cueva de la que el gigante había vuelto con el hombre, ya que escucharon gemidos aterrorizados que provenían de allí.

Por desgracia, el gigante estaba volviendo a ese lugar en busca de un poco más de chicha que echar a su sopa…

Y descubrió al grupo.

Ese gigante, sosteniendo una tea ardiente del tamaño de una viga, emitió un rugido furioso que hizo vibrar la cueva entera, logrando que algo de arenisca cayera del techo.

El grupo estaba en un problema… uno muy muy grande.

 

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