Dirigir Rol: Los jugadores me han fastidiado la trama.

 A menudo, intercambiando opiniones con otros directores de juego, escucho las quejas de muchos de ellos acerca del modo en que los jugadores “echan a perder sus tramas” con sus imprevisibles acciones. Por descontado, yo también sufrí en mis carnes estos problemas durante mucho tiempo.

“Me había currado toda una campaña de intriga política, con decenas de confrontaciones sociales mediante las cuales los PJ debían conseguir aliados en la corte contra el Conde Zurullito. Pero los cabrones de mis jugadores pasaron de todo eso y asaltaron Villa Zurullito a sangre y fuego para matar al Conde” o peor aún: “Decidieron que el Conde Zurullito era un tío con mucha pasta y se pasaron de golpe a su bando, delatando a su contratante”.


Lo primero que se me ocurre comentar es que una trama es una sucesión de eventos dentro de una historia. Como, por suerte, estamos jugando al rol y no leyendo una novela, no tenemos la capacidad de determinar con antelación los eventos que todavía no se han producido; si acaso podemos intuirlos, pero bien sabemos que todos nos sorprendemos cada día en mesa con alguna de las decisiones de nuestros jugadores.

Ya hablé en otra ocasión sobre los frentes, técnica que aprendí de los Pbta. Mientras que la trama narra una sucesión concatenada (o ramificada, tanto da) de eventos que han de suceder ex profeso, el frente es una situación cuyo resultado depende de las decisiones que tomen los personajes.

Porque, en mi opinión, de eso va el rol: de vivir una historia que dependa de las decisiones de los personajes.

Vivir la historia que ha preparado el director de juego según su secuencia de eventos, lo que solemos llamar railroad, no es sino una falsa sensación de libertad o, como mucho, una libertad equiparable a la de un libro de “elije tu propia aventura”.

Muchos de mis colegas piensan que es muy difícil organizar una campaña mediante frentes, cuando realmente lo difícil y trabajoso es preparar una trama elaborada, con el consiguiente riesgo añadido de que los jugadores la ignoren o pretendan forzar un paso hacia un lugar en el que no hay raíles. Si alguno de estos supuestos llega a darse, el sufrido director de juego se encontrará improvisando igual que si hubiese elaborado un frente, con mucha más frustración por el trabajo ignorado y, quizá, con menos herramientas para reaccionar.

 

¿POR QUÉ FRENTES?

Principalmente porque es más fácil.

“Los PJS llegan a la ciudad convocados por Lord Moñas, luego Lord Moñas les contrata para quitar de en medio al malvado Conde Zurullito, Lord Moñas les indicará que hablen con el sastre de la corte, quien conoce la lista de enemigos del Conde; quienes les ayudarán a desenmascarar a este ante el Rey.

Tras sacarle la lista al sastre, los PJS se entrevistarán con la Duquesa Jamona, el Marqués Cepurrian y Lord Pedette. Cuando lleguen a la entrevista con Lord Pedette, serán atacados por el asesino del Conde Zurullito, que lleva en un bolsillo un anillo que el Conde le dio como pago por asesinar a los PJ”.

Por último, durante un acto social organizado por el Rey, los PJ y sus aliados convencen al monarca de que el Conde es un enemigo del país y debe ser encarcelado.”

Esta trama, al margen de su baja calidad y mi frivolidad a la hora de elegir los nombres, da demasiadas cosas por sentadas.

Los PJ podrían, como hemos dicho, aliarse con el Conde. Del mismo modo, los PJ podrían decidir que, tras ganarse a la Duquesa y el Marqués, no necesitan hablar con el Lord. Podrían no encontrarse entonces al asesino que debe desvelar los temibles métodos del Conde.

Cuando un director de juego prepara una trama, normalmente lo hace de un modo similar a este. Al menos, yo lo hacía de este modo cuando elaboraba las tramas de un modo minucioso:

1. Llegan al pueblo.

 

2. Hablan con Lord Moñas.

 

3. Hablan con el sastre.

    4. Consiguen convencerle de que les facilite la lista de enemigos del Conde.

    5. No consiguen convencerle.

    6. Método alternativo para que consigan la lista de enemigos del Conde.

 

7. Hablan con la Duquesa Jamona.

    8. La convencen para que les apoye.

    9. No la convencen para que les apoye.

 

10. Hablan con el Marqués Cepurrian.

    11. Le convencen para que les apoye.

    12. No le convencen para que les apoye.

 

13. Hablan con Lord Pedette

    14. Le convencen para que les apoye.

    15. No le convencen para que les apoye.

    16. Irrupción del asesino.

        17. Neutralizan al asesino.

        18. El asesino escapa.

 

19. Acto social en el Palacio Real.

    20. Convencen al Rey de que el Conde es un enemigo del país.

    21. El Conde convence al Rey de que los PJ y sus aliados son los enemigos del país.

 

Como ves, podríamos haber preparado veintiuna escenas, veintiuna parcelas de información más o menos minuciosa, para una historia que quizá se soluciones en el minuto uno: los PJ hablan con el sastre y deciden que va a ser muy difícil convencer a esos nobles para que les apoyen, así que se pasarán al bando del Conde o decidirán que es menos complicado asaltar la villa del noble y cortarle el cuello.

Si, por el contrario, preparásemos la partida mediante el método de los frentes, nos quedaría algo así.

FACCIÓN 1

 

Personajes: Lord Moñas

 

Objetivo: Hundir al Conde Zurullito.

 

Movimientos:

 

-Ganar apoyo entre los nobles.

 

-Descubrir trapos sucios del conde.

 

-Hundir la reputación del Conde ante el Rey.

FACCIÓN 2

 

Personajes: Duquesa Jamona,

Marqués Cepurrian, Lord Pedette.

 

Movimientos: Sumarse al bando con más posibilidades de vencer.

FACCIÓN TRES

 

Personajes: Conde Zurullito

 

Objetivo: Convertirse en la mano derecha del Rey.

 

Movimientos:

 

-Difamar a competidores.

 

-Comprar lealtades.

 

-Encargar asesinato de rivales.

 

 

Como puede apreciarse, este tipo de diseño tan abierto deja completa y auténtica libertad a los personajes a la hora de abordar la situación de cualquier manera. Apenas deberíamos preparar las estadísticas de los PNJ y un pequeño listado de los recursos de los que estos disponen para llevar a cabo sus objetivos (poco más que algo tan genérico como una nota a modo de caja de herramientas: dinero, criados, confidentes, un asesino)

En este caso, las facciones están orientadas a cumplir con sus objetivos. De este modo, dará igual cual sea la línea de acción, ya que cada facción seguirá evolucionando según el modo lógico que le permita cumplir sus anhelos y simplemente reaccionando a la intervención de los PJ.

El director de juego puede limitarse a desarrollar las acciones y reacciones de los PNJ, moviendo los elementos de sus cajas de herramientas (los recursos de los PNJ) del modo que más sirva a los intereses lógicos de estos.

Obviamente, este planteamiento requiere de bastante improvisación, pero no más de lo que nos requeriría una trama detallada si los personajes nos hacen la puñeta y se salen de nuestro guión perfecto. Si el director de juego necesita sentirse respaldado por un poco de material de apoyo, puede preparar este entre partidas, ya que los jugadores suelen dejar, al finalizar la sesión, un curso de acción embocado para la sesión siguiente: Si finalizaron determinando que asaltarían la mansión del Conde, puedes preparar un mapa de la misma.

Por supuesto, siempre podemos “apretar” a los jugadores, obligarlos de algún modo a volver a los raíles mediante un poquito de juego sucio. Es una opción que socava la libertad real de la mesa y que, dentro de mi estilo, no tiene cabida hoy por hoy.

Lo realmente importante del método de frentes es que dota a los personajes de auténtica libertad, apartándoles del papel de meros espectadores de la historia del director de juego para convertirles en protagonistas reales de la misma, la cual se desarrolla a partir de sus acciones, que son las que cambian el fluir de la narrativa.

Par mí, como director de juego, no existe nada más gratificante que realmente sorprenderme con una historia que voy descubriendo casi a la par que los jugadores, un cuento que no sólo no sé cómo va acabar, sino del que casi ignoro lo que sucederá en el siguiente capítulo.

Esa es la magia del rol, y es lo que creo que el método de frentes ayuda a preservar.

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